2011-08-31

Silencio

Se ha hecho agosto, y la muerte chica casi se termina, pero dejó el tendal.

La despedida ya no es larga: es una imagen quieta, que va perdiendo pixels muy de a poco. El ojo prefiere no atestiguar esa decadencia. El brazo que le daba vueltas a la manija está inmovilizado y perdiendo el poco músculo que supo tener. El oído escucha las mismas canciones repetidas y no reporta frases jugosas desde ninguna frontera, ni paladea la sonoridad de las palabras hasta que dejan ir sus significados. Los sesos siguen tan infestados y el país tan generoso como siempre.

Para escribir algo digno de esta breve tradición es necesario soñar, y ya no sueño, salvo la pesadilla de la vigilia.

Me voy con la música a otra parte: veré a dónde va el próximo bondi. Gracias, llévense una copia de lo que quieran, y hasta siempre.

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