No hables
Interlocutores válidos encuentro; pero ya no a una que era interlocutora privilegiada.
Acuerdos teníamos, y desacuerdos amables. Pero en las regiones intermedias de esas geometrías encontradas es donde la magia entraba: el diverso ángulo en que enfocábamos las cosas permitía al uno iluminar las sombras del otro, mutuamente, sin reproches; a lo sumo con burlas. Y entre mates y vinos, siempre.
Un desacuerdo surgió y se intensificó a lo largo de los años: en diversas formas, "¿qué hacés perdiendo el tiempo acá y conmigo?" En momentos de sinceridad impotente volvía, e impotente también resultaba ante la presencia indiscutible de las niñas.
Eventualmente tuvimos nuestras respuestas, cuando ya era tarde.
Ahora es de noche.
Labels: despedido

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