2011-01-30

No escribas

Es fácil de decir. Es fácil de hacer, si nos exigen, si nos exigimos, decenas de emails y mensajes de texto. La droga de mantenimiento que amansa a quien sería escritor es hoy de venta libre.

En una época de separación forzada, comenzamos con las cartas, los diarios íntimos pero compartidos, y el resto de la parafernalia literaria del amor.

Respuestas, decía el otro día. ¿A qué preguntas?

Implícitas, si presentes: más bien, gestos que buscaban un eco. Si el eco se demoraba, eventualmente llegaba la hora de sondear amablemente al otro, de buscar la seguridad animal de que no se estaba solo todavía.

Con la extraña delicadeza* que caracterizó todo desde el principio, llegamos a pasar años sin buscar ciertas respuestas. Hasta que cada cual se rebeló por su lado, según su naturaleza, y salió a cazar y recolectar lo que el mundo tuviera a bien ofrecer: problemas, aventuras, desastres, inversiones de tiempo, dinero y materia gris, clavos, chapas que se llevó el viento y, en definitiva, enfermedades y muerte.

Al día de hoy todavía creo que unas charlas, personales o escritas, hubieran hecho todo el ángulo de diferencia en una bifurcación nefasta. Pero es un experimento que no se ha hecho, y uno no conoce el resultado**, etc.


(*) Compensada por brutalidades inconfesables, si deliciosas.

(**) Milstein.

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2011-01-22

Fire in the hole

Es inútil tratar de dejar claro algo tan oscuro, pero me resisto a no asentarlo una vez más, por si alguna vez, demasiado tarde, alguien decide chequear el antecedente:

Plegarse servilmente a la interpretación de los hechos crudos --los datos, digamos-- según las formas estandarizadas de la cultura dominante es una cortesía que practicamos algunos para poder participar de las conversaciones hipócritas que mantienen lubricado este caos de engranajes sociales. La amistad consiste, entre otras cosas y limitándonos al ámbito de las charlas de salón, en poder descarrilar hacia otros posibles ámbitos del discurso --la historia personal y el largo brazo de sus consecuencias, la imaginación poético-onírica-delirante, la palabra de tal o cual sonado, visionario, esclarecido o experimentador sistemático-- sin que me cobren una infracción. La amistad consiste, entre otras cosas, en ahorrarnos mutuamente siquiera una parte de los honorarios de un reducidor de cabezas, para quienes, idealmente, las perversiones y los vicios se reducen a problemas de (in)compatibilidad.


Once meses, qué gracioso.

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2011-01-21

No hables

Interlocutores válidos encuentro; pero ya no a una que era interlocutora privilegiada.

Acuerdos teníamos, y desacuerdos amables. Pero en las regiones intermedias de esas geometrías encontradas es donde la magia entraba: el diverso ángulo en que enfocábamos las cosas permitía al uno iluminar las sombras del otro, mutuamente, sin reproches; a lo sumo con burlas. Y entre mates y vinos, siempre.

Un desacuerdo surgió y se intensificó a lo largo de los años: en diversas formas, "¿qué hacés perdiendo el tiempo acá y conmigo?" En momentos de sinceridad impotente volvía, e impotente también resultaba ante la presencia indiscutible de las niñas.

Eventualmente tuvimos nuestras respuestas, cuando ya era tarde.

Ahora es de noche.

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