2010-10-22

Por sus frutos los conoceréis

--[A] mí me interesa saber por qué entró a la guerrilla, porque mi hijo se parece mucho a usted.

--Mire, en un país donde se habla de democracia, después de unas elecciones donde un tipo que puede ser bueno o malo pero que ganó con la proscripción de la mayoría, no entiendo de qué democracia hablamos. En la escuela nos enseñan eso, nos hablan de libertad, nos hablan de justicia, y viene la masacre de José León Suárez ¿qué quiere que piense?

Y le empecé a plantear un montón de cosas, durante diez minutos, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre la igualdad de posibilidades, etc. Y me dice:

--¿Y usted qué cree que puedo hacer con mi hijo?

--Y, no lo mande a la escuela o prohíbale a los maestros que le den Educación Cívica, porque si es una persona decente, y estudia eso, no se va a quedar sin hacer nada.

Resultó después que el hijo de Alsogaray murió en Tucumán. Lo mató Bussi. Estaba en Montoneros o en ERP. Y el otro se exilió en México, fue el que le pegó a Astiz, en un boliche de la costanera.

(Conversación de cárcel entre Julio Argentino Alsogaray y Héctor Jouvé, citada por este último, en una entrevista de hace unos años para una revista digital; vía el weblog de la revista Cabildo.)

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4 Comments:

Blogger Jack Celliers said...

Salud, camarada, mire por qué lugares interesantes anda...

Se me ocurren algunos comentarios, el primero meramente informativo: el hijo de Alsogaray (Lalo) militaba en Montoneros y fue a Tucumán como parte de una misión de apoyo al ERP.

Los otros dos tienen algo más de jugo, espero. Me llama la atención este pasaje:

...pero siempre contamos las revoluciones que triunfan, ¿y las que no triunfan? hubo muchas, claro… son muchísimas más las que no triunfaron que las que triunfaron. Y muchísimas más las que terminaron en masacre. Es decir que cuando empezamos a contabilizar lo que había andado y lo que no había andado, pensamos que tenían que darse condiciones sumamente particulares para que se lograra el desarrollo de una lucha política y social violenta que terminara en la toma del poder...

Bueno, qué descubrimiento tan notable hace este señor. Supongo que parte de la clave está aquí: mucha gente -no hablo necesariamente de este señor- debe haberse puesto a militar pensando alegremente que se trataba de algo ineluctablemente fácil, "el mundo marcha al socialismo", así que sólo se trata de subirse al tren, tirar unos tiros y listo.

En el libro Los Compañeros, de Rolo Diez (lo recomiendo casi con furia), hay unos sabrosos diálogos sobre este fenómeno. Cuando algunos de estos militantes se dan cuenta de que la cosa no es tan fácil, entonces es cuendo vienen los arrepentimientos, las sesudas reflexiones sobre la violencia y ese fenómeno que Trotsky explica tan bien en Su Moral y la Nuestra (nueva, rabiosa recomendación): "En épocas de reacción triunfante, ciertas personas se ponen a exudar altas dosis de moral, como sudan doblemente las personas cuando tienen miedo".

Tienen que darse condiciones muy particulares, claro está, para que el débil venza al fuerte. Tan particualres que se las puede llamar escasas, excepcionales. Por eso el débil es débil y el fuerte es fuerte, vio?

Y claro, lo que suele ocurrir a quienes hacen este descubrimiento tardíamente es que se sienten "culpables" de "tantas muertes", tanto como para culpar no a quienes las provocaron sino a sus propios ex-compañeros. Sigo con Trotsky cuando señala que estos santos arrepentidos acusan a los revolucionarios de haber "provocado" a la reacción. No me diga que no le suena.

Y así llegamos al weblog de Cabildo, que se apresuró a aprovechar al tal Del Barco. Por supuesto, aprovecharlo sin compartir en absoluto sus argumentos: Cabildo apoya sin cortapisas la represión. Otra vez Trotsky es de gran ayuda cuando nos explica que la burguesía ve con agrado a los arrepentidos y moralistas de la "izquierda" progreta condenar "la violencia venga de donde venga". Saben perfectamente que desde la derecha vendrá una y otra vez sin que nadie la llame, así que es muy útil esta prédica "izquierdista" en las filas de los trabajadores y los revolucionarios para que se vuelvan "morales", buenitos, impolutos, esto es: inofensivos.

Del optimismo irresponsable a la cruel derrota, y del miedo que esta provoca a la moral del dedito levantado. La constatación de Jouvé acerca de lo jodido que es ganar una revolución, lo peligroso, lo desagradable, lo poco rentable que es en términos de bienestar; es el primer paso hacia el reciclaje de ese miedo en algo que eleve el alma: la moral impoluta de las buenas gentes.

Dusculpeme la extensión. Es que ver este fenómeno tantas veces llega a quemar el cerebro.

Lo saludo.

27/10/10 10:58  
Blogger Peste said...

Pero no, nada que perdonar. No acotaré más que esto: es cierto que las incertidumbres que toda guerra crea en las tropas y la jerarquía engordan a traficantes de augurios y de morales, pero creo que éstos se hacen odiar más por su insidia que por la sangre que le mancha las manos. Para esto último, cualquier especulador o industrial, aún en tiempos de así llamada paz, les da una vuelta y media.

8/11/10 23:07  
Anonymous Anonymous said...

"La loba temía y odiaba a los humanos mas por lo que no eran que por lo que decían ser..."

Una cerveza? Le tengo ganas a La Plata.

28/11/10 16:20  
Blogger Peste said...

Si es usted quien creo, encendere el celular en aproximadamente una hora. O escriba al email de siempre. Pero vengase, rapido, antes de que oscurezca.

28/11/10 18:13  

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