2010-06-18

No pienses

Amaba a esa mujer.

(En pretérito, porque no es lo mismo cuando la persona amada ya no existe. Es una emoción de otro orden, o una imagen fósil).

El mundo en el cual la sigo amando, en el cual eso importa, contiene innumerables anecdotas, personas, lugares, incidentes, épocas incluso, que ahora no pueden ser más que sueños (pesadillas), deseos deshechos, o literatura.

Nos prometimos España, tierra de nuestros abuelos, y Brasil, tierra de nuestros hijos.

Prometió vengarse.

Hablamos de volar. De emigrar a órbita, incluso, si fuera necesario y posible.

Dijimos que íbamos a tratar de educar a las niñas como personas.

Quiso enseñarme las malas artes de las agujas y los ovillos.

Tengo una pila de libros que en algún momento u otro iba a tener tiempo de leer.

Ella tenía una lista de películas que tarde o temprano me iba a hacer ver.

Trate de explicarle de que la íbamos con nuestra obsesión abstracta, formal y mecanizante. Descubrí que devorarse los libros de Castaneda y simpatizar con cierto bolazo, no original pero quizá bien contado, de los hermanos Wachowsky, podía ser una manera de engañar al estómago mientras se esperaba el plato fuerte.

Tuvimos unas cuantas personas que nos habíamos jurado pasarían por nuestra cama. Siquiera como testigos.

Le prometí que un día iba a poder hundir su cara entre mis futuras tetas. (Era bisex*al. Yo también).

Escribió como condenada. Compuso lo que pudo. Dibujó cuanto necesitaba seguir viendo (la fotografía barata es un desarrollo reciente).

El amor de su vida, una gata callejera, toda una señora de incógnito, se le adelantó al abismo por trece meses. Su luna de miel había cumplido diez y seis.

Sus (mis) tres hijas siguien viviendo, como pueden. Yo no aspiro a tanto.

No hubo hielo. Somos pobres, bien lo sabe Norman Spinrad y su alter ego Jack Barron. Hubo fuego.

Si me disculpan, después de un mes y chirolas, me toca llorar como el pelotudo que soy, fui, seré, por los siglos de los siglos, j*derse.


Agradeciendo a Martha Berlin y a su Historia sin monumentos.

Labels:

2010-06-06

Sabiduría popular rusa

No pienses.

Si pensás, no hables.

Si pensás y hablás, no escribas.

Si pensás, hablás y escribís, no firmes.

Si pensás, hablás, escribís y firmás, no te sorprendas.

Labels: ,