2009-11-29

Qué país generoso (XV): Mentiras, jodidas mentiras, y periodismo

En estos últimos tiempos, el cuerpo amorfo de mis días ha ganado un poco saludable peso de esperas, de las que rara vez atino a distraerme con algo más apropiado que el diario: La Nación si consigo, Clarín si no o, en último caso, algun otro pasquín más provinciano y no menos conserva. Pasa que aprecio los matices del olor a podrido, y tanto me llenan éstos el espíritu, que hasta la disputa por cierta ley ridícula se me antoja lejana: la barbarie persiste, más allá de quien le pague al mercenario. Llevan un estilo de vida hostil a la civilización, son zoquetes ineducables, es inútil y hasta perjudicial bañarlos, acicalarlos, vestirlos e instruírlos en buenas maneras. Nada menos que convertir su habitat natural en una playa de estacionamiento de vidrio...

Perdón: al grano. Resulta ser que llegó a varios medios locales la polémica imbécil sobre ciertos juegos cuyo concepto y/o argumento dependen de expresiones de violencia*, concretamente el Call of Duty: Modern Warfare 2**, y una pelotudez online***, hecha con la excusa de prestar un servicio público de concientización, o algo así, a la que han dado en llamar Hit the Bitch****. Y con la noticia***** aparecen los expertos opinadores, los mismos que se salen de la vaina por radicarse en sendas islas desiertas donde reciban contenedores de cuerpos calientes con los que jugar a los ingenieros sociales******, y se mesan la barba segun nos van mostrando el camino, y guarda con las grietas en las piedras.

Parece divertido el jueguito, ¿no? Y rentable, incluso. Probemos:

Lo más importante que se le debe enseñar a un chico, de preferencia en la casa, pero sí o sí en la escuela, es a distinguir claramente lo que es real de lo que no lo es. Con todos los ejemplos que haga falta, practicados o vistos en persona de ser posible, y con cuanta evidencia documental se le pueda procurar, según vaya pidiéndola. Por cierto, la televisión no es de ninguna ayuda para eso.

¿Qué más puedo agregar?

Ah, ésa es la pregunta que no se debía escapar. En fin, dudo que sirva para gurú.


La imagen no tiene una mierda que ver con el post, o en todo caso la conexión es tan retorcida que ni yo me doy cuenta. A veces todo parece un acolchado de retazos, qué le vamos a hacer.

(*) Violencia que toma una forma relevante a preocupaciones del momento: siga leyendo.

(**) Terroristas en aeropuertos. Un amigo cubre algunas complicaciones mercantiles que rodearon al lanzamiento, completamente fuera del tema aquí tratado.

(***) Perdón, advergame: anuncio en formato de juego. Perversión tan moderna como intragable.

(****) Cachetazos, piñas, sánguches de nudillos, etc., virtuales a una imagen más o menos interactiva, y progresivamente maquillada, se imaginará de qué modo, de una mujer. Tomar nota de que no se dice gran cosa sobre la actriz o el equipo de producción, y me da paja lanzar una micro-entrevista por correo electrónico a la ONG en cuestión.

(*****) Por cierto, levantada y reciclada de medios extranjeros, Hermes proteja a nuestros sufridos redactores de tener que pergeñar algo con el esponjoso relleno de sus cráneos...

(******) Piense en The Brick Testament. O no, si puede evitarlo.

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2 Comments:

Blogger Severian said...

Mire, me hace acordar a esto, de un blog español amigo (a donde suelo ir a escandalizarme con el lejendario cabezadurismo iberico y la casi yanki inocencia política de algunos comentaristas).

29/11/09 16:20  
Blogger Peste said...

Cierto. Dice mas o menos lo mismo, mas impersonalmente y con un desarrollo que casi lo hace apto para los canales tradicionales de publicacion.

Y es el segundo weblog espa#ol que agrego a mis suscripciones (tercero, si cuento un webcomic).

Por cierto, a mediados de diciembre estare requiriendo su presencia en un barcito de Congreso; el resto ya veremos si va por canal privado o continuando la serie Weblogger suelto.

29/11/09 17:35  

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