2009-05-05

Una larga despedida (LI)

La última vez fue una violación. Demostré, a mi satisfacción y la de quien tuviera ojos para ver, cuánto me importaba esa patraña moderna y decadente del consentimiento. Y cuánto valía una libra de carne, y qué color es el que define y da término al mismísimo espectro visible.

Después, el resto es lluvia y las risas o toses de los trasgos que despeñan rocas incautas para iniciar avalanchas.

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