2009-04-02

Sean tus problemas pequeños, indefensos y ahogables en un balde

"Si te sabés tu parte al pie de la letra", solía decir mi padre, "ya no tenés de que más preocuparte. Tomá el resto como venga." O sea, no te preocupes por las cosas sobre las que nada podés hacer. El futuro ya te mandará su cargamento de miseria, a su debido tiempo.

(John Varley, The Golden Globe (1998))

Hay una tercera posición que se opone activamente a ambos polos, también hay una cuarta, que ni se opone ni apoya, lo mira de afuera como si no tuviese nada que ver con ellos, y una quinta, a la que le conviene que se maten entre ellos.

(Grismar, en Antes de la lluvia)

Esto viene de un post sobre el "clima" de crispación bajo el que nos tienen viviendo los criminales dueños de mangos, manijas, culatas y otros apéndices ergonómicos.

Aplicando la teoría del mal menor* en todo conflicto de este género, uno debiera poder anotarse de un lado u otro, y desfilar con gran elegancia en uniforme de pragmático**. Pero en el campo de batalla no sólo los planes no resisten al contacto con el enemigo, sino que la imagen pierde toda relevancia si no es consistente con la capacidad real, sea ésta destructiva, de resistencia pasiva, de huída, o vaya a saber que otras categorías reconocen las autoridades en la materia.

Y aparecen otras imágenes, o espejismos podría decirse, de las que se construyen novelas históricas, o historia de libros escolares, enciclopedias y manuales de estilo. Una estructura de alguna coherencia aparente, en la que colgar fragmentos de peso dramático, que harán caer apropiadamente los pliegues de la tela.

Drama --en la medida en que esta palabra pueda ser peyorativa-- tendremos si la polarización no se resuelve con cuidado. No sé ustedes, pero yo no ansío particularmente ver rayos saltando de aquí para allá: tengo, como la mayoría, muchos problemas que resolver, y algunos de ellos requieren salir a la intemperie. Mi conservadurismo mental exige buen tiempo, vientos favorables al comercio*** e, idealmente, no tener que apostarme en una esquina a conjurar entuertos****. Se da el caso de que mis mayores habilidades, escasas cual son, no están en el campo de la micropacificación, sea ésta preventiva o correctiva.

A veces parece que en este país sobrara la gente que no tiene que laburar. Hagamos patria, y saquémoslos del medio como razonablemente podamos, antes que logren que nos matemos entre nosotros.


Entre otras cosas, bienvenida de nuevo a este quilombo, Grismar.

(*) La misma del cuarto oscuro.

(**) Antónimo de idiota a principios de los años noventa.

(***) Si esto fuera otra clase de weblog, ésta frase es candidata a la descontextualización. Divídeme esa economía... También se podría protesizar tras la amputación: comercio de la dignidad, de la sangre derramada, etc.

(****) Chubascos, hubiera escrito si dejara que la influencia me llevara puesto. Es una tentación brava, he de reconocer, cuando se carga con un estilo amorfo.

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4 Comments:

Blogger Severian said...

Que quiere que le diga, a mi el clima de crispación no me molesta demasiado. Incluso le diría que me gusta: es muy difícil confundir gato con liebre cuando el gato maulla a los gritos y la liebre muestra las orejas todo lo que puede.

En el medio del griterío se caen todas las caretas, y eso está muy bien: políticos, periodistas y opinators varios se muestran desfachatadamente en toda su forrez. Si alguna vez tuve la tentación de creer una sola noticia vendida por Canal 13 o por el gordo Lanata, el último año y medio me curó de espanto. Si alguna vez creí que de las fuentes "progresistas" de la política nacional podría salir algo de agua cristalina, el doble mortal con pirueta que dejó a la gorda Carrió a la derecha de Neustad, unido al voto negativo-sin-causa-aparente de nuestra (ejem) "izquierda" en el conflicto por la 125, me salvaron de la desilusión.

No soy de los que vé el griterío y exclama "que lo parió, que falta de seriedad", ni de los que creen que los "consensos" son imprescindibles para llegar a ningún lado (si hubieramos debido esperar el "consenso" de Videla antes de sacarlo de la casa rosada....). Soy de los gustan reconocer a un hijo de puta al kilometro y deploran llegar a cualquier acuerdo con él, y de los que pueden ver, en medio de la tormenta, las escasas dos o tres caras que se mantienen dignamente limpias. Entiendo que es una actitud que requiere un mayor esfuerzo, y que para muchas personas es más fácil decir "son todo' una mierda son, no se pueden poner de acuerdo", ya que eso las coloca en posición de exigir y las exime de emitir una opinión sobre el fondo de las discusiones. Será que lo fácil lo es para mí.

4/4/09 16:23  
Blogger Peste said...

Autoetiquetarse es una actitud digna de elogio, de acuerdo. Pero esto ya es una tormenta de spam, que no deja mucho canal libre para un poco de debate civilizado. Y me da la impresion de que la opcion queda entre ponerse en pedo y bailar cumbia, o recluirse con unas pocas almas afines a darse la razon mutuamente. Me falla la vista, o la imaginacion, para ver otras opciones: la multiplicacion mecanica de la basura me lleva a un pesimismo ciego.

No se me escapa que en alguna medida los weblogs pueden contrapesar un poco esto, pero estamos en un pais subdesarrollado, para mejor o para peor.

4/4/09 16:51  
Blogger Nacho said...

las escasas dos o tres caras que se mantienen dignamente limpias

¿Me dice cuáles? A mí me diagnosticaron miopía hace poco y no me acostumbro a llevar los anteojos encima, así que me las debo haber perdido por eso...

5/4/09 23:23  
Blogger Peste said...

No hace falta usar la vista, empiece por sacudirlos. Los que suenan como alcancías tirelós, al resto tantéelos para ver si tienen un hueco como para meter la mano, si lo encuentra son títeres de guante y tampoco sirven... Tendríamos que formalizar el método para testearlos, ¿no le parece?

6/4/09 01:07  

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