2009-04-06

Rosa avistar, al crepúsculo aullar

--Si fuera usted el que tiene cáncer...

--Eso es un planteo estúpido (...) ¿En eso nos vamos a apoyar para tomar decisiones? Así nunca habría un Cambio de Realidad. Algún pobre pelotudo siempre la liga, ¿no? Fíjese si es usted el pelotudo, ¿eh?

(Isaac Asimov, The End of Eternity (1955))

La vida, en las raras ocasiones en que se las da de guapa y se va al plural mayestático, se abre paso. El resto del tiempo mete la cola entre las patas y raja gimoteando: en sus manifestaciones individuales es tan frágil que basta un error para ir a dar al cuerno con ella.

Errores son lo que le sobra a cualquier mono que, apenas bajado del árbol, encuentra que sus sabios antepasados le han legado un tesoro en navajas. Y para no amenazar la continuidad de su expresión amenazante, se mandará cien y admitirá una, con suerte y tutores severos.

No solamente le va a tocar a alguien, y sin que haya precaución que se la ahorre: el arte está en que la cadena causal empiece en una reverenda pavada, en ser verdugos inocentes.

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