2009-03-23

Arruine la vida de otros dos por cinco pesos

  1. Identifique un número de celular de Telecom Personal, idealmente de alguien a quien le tenga tirria, o un pobre infeliz que necesite una lección más bien dura (usuario nuevo y entusiasmado, digamos, que habla pestes de las otras empresas de comunicaciones). Si duda de quién está en qué empresa, consulte las "asignaciones de numeración geográfica" que publica la Coimisión Nacional de Incomunicaciones.
  2. Hágase de un CUIL, o un CUIT de persona física (prefijos 20, masculino, o 27, femenino) y, cuando la Justicia Electoral abra los padrones, consulte por los digitos entre ese prefijo y el último (que es una suma de chequeo), que son el número de DNI, para completar nombre y apellido, dirección, fecha de nacimiento, etc. Si es inescrupuloso, bájese un padrón (suerte para conseguir uno posterior a 2004); si encima le sobran unos mangos, cómpreselo al spammer que tiene los emails de todo el mundo y lo ofrece junto con la guía telefónica y qué se yo cuántas otras "bases".
  3. Cómprese, en el tren o donde le resulte cómodo, un chip GSM para su teléfono. De la misma empresa si no lo tiene desbloqueado. Sale cinco pesitos: no sea rata, que es poca plata para lo que se va a divertir.
  4. ¿Tiene todo? Agárrese. Busque el 0-800 de atención al cliente de Telecom Personal. Llame, preferentemente desde su nueva y descartable línea móvil, y métase por el menú para denunciar un "robo o extravío".
  5. Identifíquese como el del DNI, y diga que es el marido (o la mujer, según corresponda) del titular de la línea, y que le robaron el aparato. Dé el nombre del titular. No le van a preguntar otro dato de esa persona, pero sí los "suyos": téngalos practicados, cosa que le salgan fluidos. Dé el número de la línea descartable.
  6. Si todo sale como a mí me salió el otro día, habrá conseguido suspender la línea de la víctima, echándole la responsabilidad de la joda a otro.

Recuerden, oh visitantes de allende los caños, que los comentarios son tiránicamente censurados. Y vos, infeliz que trabajás para la empresa dos veces mencionada y muchas más injuriada, pensá lo que estás haciendo antes de traerme un problema: nadie se mete con un mensajero si quiere seguir siendo contado entre los hombres y mujeres civilizados.

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