2009-02-20

Resistencias

Me suele caer simpática la prosa de los psicólogos* y alimañas afines (ejemplo**; otro podría ser el finado Rodrigué), pero los dioses son testigos de que no los trago en sus funciones profesionales más específicas. Tengo más en común con cualquier tipo cuya denominación comience con neuro-, que con los semi-infinitos psi-***.

Es una pena que las fechas de la muestra sugieran hartazgo o exploración, y no el emperramiento que algunos sufrimos. Desconfío de la espontaneidad de un caso así, pero también me resulta indiferente. Tanto mejor para mi ceguera clínica, supongo.


(*) Huelga aclarar, pero por las dudas: los que saben escribir, no los que recortan y pegan de una docena de sus libros de cabecera.

(**) Retiro una fracción de la nota anterior: algunas cosas podría aprender, aunque ya sabe puntuar, hecho de dimensiones heroicas si le ocurriera a la población entera de un aula universitaria.

(***) Salvo psicópatas, psicopompos y otros monstruos nativos de épocas premodernas.

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