2008-11-29

Manija (XI)

Me he especializado en el avistamiento de ex-tachos de basura. Yo, que empatizaba con ellos en las peores situaciones, ahora sólo puedo imaginar que hago duelo por ellos, y quizás que les rindo homenaje (cuando entienda cómo, más allá de las ofrendas ya imposibles).

Es difícil distinguir los colores bajo la luz de estas brasas que ya van durando demasiado; pero eso no interfiere perceptiblemente con los rituales de la vida. Ya no pasamos frío, han dejado de entrarnos las ráfagas a buscarnos la piel. Somos razonables, cúbicos, centrados, rectos, de buenos instintos: sabemos que una proyección no es el sólido, y que una aproximación no cubre todos los casos. Somos responsables del camino hecho al andar, y del destino al que llegamos, que es mera estación de paso.

No tenemos mapas, pero sabemos que los reconoceremos si aparecen a la vuelta de una esquina insospechable.

Tenemos la rara satisfacción de los que la están peleando, y recuerdan cuál es el lugar del todavía.

Sólo me preocupa saber qué voy a hacer con este bollito que ya se humedece y molesta. Sigo buscando.

Labels: