2008-10-09

Manija (VII)

Algunas diferencias surgen y resurgen con la predecibilidad de las lluvias. En el Plata es un día de cada tres o cuatro, en el desierto dos o tres al mes, si tanto. A la larga, esas cuentas siempre se equilibran.

Y en el fondo, es la misma vieja disputa, bajo otras formas. Un ellos contra nosotros al que nadie es inmune, pero que se puede manejar con más o menos tacto político.

Ah, la palabra maldita. Está en todas partes, pero nos matamos por determinar su justo lugar en la Gran Cadena del Ser y del No Ser*. Nuestro pragmatismo es mal recibido, quizás porque no coagula en un sistema de reglas; el mundo es joven, y no sabemos construir déspotas ilustrados, sólo encontrar alguno, muy de tarde en tarde, y acaso alentarlo, tolerarlo, inspirarlo al ocasional acto de visionario, a la rara chance de demostrar sus huevos --y las válvulas de seguridad en los nuestros.


(*) The Personal Is Political, ¿se acuerdan?

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