2008-10-04

Manija (VI): Estación pico

El retorno migratorio de las blancas palomitas es siempre un clavo (ardiente) y un tránsito por un túnel que bien podemos agradecer que esté, si no a oscuras, en una penumbra de las de disimular.

Mientras sopeso con clueco cuidado los pro y los contra de un atentado suicida, y la elección del blanco* me deja abombado, todas mis cualidades más soportables están dormidas, enmascaradas por el trajín y el veneno.

J*derse. La fase aguda de la paternidad me dura lo que el otoño; crónico --bajo control-- soy el del invierno y la primavera: mi peor rasgo puede ser la tendencia al bajón, o quizá mis intentos desesperados --fase hipomaníaca-- de superarlo.


(*) Escuela, Ministerio, editoriales, ciertas casas particulares... en rigor, necesitaríamos toda una orga criminal.

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