2008-09-30

Evítenme los latinajos

Se ha dicho mucho en contra --y no sin razón-- del escribir demasiado en caliente. Doy fe de que el tiempo real presente es harto exigente, que lograr un resultado de calidad cumpliendo con el cronómetro reloj cuesta, y que el que no puede afrontar los costos debe conformarse con pobres resultados.

Y el que no puede afrontar el costo de la demora, se j*de. Pongamos por caso que lo malinterpretan un poco a uno, en una circunstancia vital en la que no hay estado o movimiento que no cueste afirmarse contra una pendiente. Entonces, se arremanga uno, y sale algo como esto:

Ni es arrepentimiento, ni es profundo, ni es todo lo que hay.

Es amargura: por todo lo que se perdió en el camino, y que no es del todo compensada por el alivio de constatar que no se perdió todo, en rigor. No es profunda, porque depende del estado de cosas (aunque una parte de ese estado, me dice el espejo, es inmutable). No es todo lo que hay, porque puede ser reemplazada por alguna otra cosa, esperanza quizás (pero, seamos realistas: ese tipo del espejo no se va a ir y, pasado el p*do, ya no parece a la altura de las tareas necesarias).

Que tampoco se entiende mucho, pero es mejor que ésto:

Arrepentido no, amargado. Y no es profundo, es sólo persistente, porque tiene inercia. Y no es todo lo que hay, sino todo lo que puedo emitir hasta que la evidencia de un cambio (incluso interno) me sea imposible de negar (terco).

Aunque:

¿Pasarme? Saliva por la garganta. La vida continúa, y no, por el momento no parece dejar más lugar que para estar amargado, que para defenderse con uñas y dientes de las c*gadas pasadas y de toda posibilidad de repetirlas. Si el día que no se aprende nada es al p*do haberse levantado...

Pongamos por caso que, independientemente de la urgencia (auto)impuesta, abandona uno una batalla imposible para conservar los miembros con los que pelear las que, algun día, serán posibles.


Cualquier apariencia de que este weblog ha revertido a la adolescencia es falsa: nunca ha dejado de habitarla.

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