2008-09-30

Manija (IV): A ojo de satélite

Son irreconciliables por definición; su llamado crecimiento consiste enteramente de estiramientos y flexiones ordenadas a lograr la configuración mas cercana a una ortogonalidad mutua: uno descree de la acción, otro no cree más que en ella, y el tercero sufre por los fracasos o inacciones del malpensante y del malhechor.

Cuando el mundo se complica, la guerra fría se vuelve exotérmica, y por días o semanas el mundo se detiene mientras los titanes disputan todo derecho y exportan toda obligación. Eventualmente, deciden que la vida que quieren llevar bien vale una misa, firman un armisticio, y pagan uno o dos platos rotos para reconciliarse con los dueños de casa.

En esta posguerra se han sincerado, y quieren dejar de ser los adictos inútiles que celebraban cumbres de champaña y cocaína; y es por eso que ahora la inmunidad diplomática les fue arrebatada, y a cada paso deben cuidarse de ser tratados como los criminales comunes en que se han convertido; siempre acompañados, vigilados, justificados, consentidos.

¿Se quejan? Claro que sí. Pero saben que las contorsiones y las acrobacias son el precio que eligieron pagar por no ser héroes; como miserables deben vivir una vida que de la que cualquier hombre libre aborrecería --pero no pierden el sueño con las mentiras de los poetas; antes bien, lo concilian prematuramente.

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Evítenme los latinajos

Se ha dicho mucho en contra --y no sin razón-- del escribir demasiado en caliente. Doy fe de que el tiempo real presente es harto exigente, que lograr un resultado de calidad cumpliendo con el cronómetro reloj cuesta, y que el que no puede afrontar los costos debe conformarse con pobres resultados.

Y el que no puede afrontar el costo de la demora, se j*de. Pongamos por caso que lo malinterpretan un poco a uno, en una circunstancia vital en la que no hay estado o movimiento que no cueste afirmarse contra una pendiente. Entonces, se arremanga uno, y sale algo como esto:

Ni es arrepentimiento, ni es profundo, ni es todo lo que hay.

Es amargura: por todo lo que se perdió en el camino, y que no es del todo compensada por el alivio de constatar que no se perdió todo, en rigor. No es profunda, porque depende del estado de cosas (aunque una parte de ese estado, me dice el espejo, es inmutable). No es todo lo que hay, porque puede ser reemplazada por alguna otra cosa, esperanza quizás (pero, seamos realistas: ese tipo del espejo no se va a ir y, pasado el p*do, ya no parece a la altura de las tareas necesarias).

Que tampoco se entiende mucho, pero es mejor que ésto:

Arrepentido no, amargado. Y no es profundo, es sólo persistente, porque tiene inercia. Y no es todo lo que hay, sino todo lo que puedo emitir hasta que la evidencia de un cambio (incluso interno) me sea imposible de negar (terco).

Aunque:

¿Pasarme? Saliva por la garganta. La vida continúa, y no, por el momento no parece dejar más lugar que para estar amargado, que para defenderse con uñas y dientes de las c*gadas pasadas y de toda posibilidad de repetirlas. Si el día que no se aprende nada es al p*do haberse levantado...

Pongamos por caso que, independientemente de la urgencia (auto)impuesta, abandona uno una batalla imposible para conservar los miembros con los que pelear las que, algun día, serán posibles.


Cualquier apariencia de que este weblog ha revertido a la adolescencia es falsa: nunca ha dejado de habitarla.

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Qué país generoso (XII): No hagas algo, quedate ahí (bajo la lluvia)

Lectores míos: si aquerenciados a la misantropía nuestra de cada día, huyan. Voy hacer profesión de fe, señalaré una o dos cosas apuntadas a reducir la generosidad excesiva de esta verde tierra en que los dioses nos han puesto, sin duda a regañadientes (juanpochista, vivo o macanudo: elija dos).

Si Severian, con quien el otro dia hablé, me perdona la fruta que mandé cuando el alcohol en sangre y la hipotensión postural conspiraron contra mi lucidez: el detector de radiación ionizante --más precisamente el dosímetro-- del pobre es una forma del antiguo electroscopio de hojitas.

Momento, dirán, ¿de qué habla este cristiano? ¿Radiación? ¿Estamos en Chernobyl acaso? ¿Se viene la guerra atómica?

No y no, que yo sepa, pero la radiación nunca está muy lejos. El mundo es radiactivo, el espacio es radiactivo*, un subsuelo de la facultad de Física de La Plata lo es (más)**... Realmente, el desastre de Goiania, la catastrofe ucraniana, las innombrables Hiroshima y Nagasaki, el desierto de Nevada, las minas de uranio de decenas de países, el fascinante Oklo, los laboratorios o salas de rayos de miles de sanatorios, se distinguen solamente en grado.

La propiedad que define a la radiación es alterar eléctricamente a los átomos, y con ello, entre otras cosas, volver conductores a los aislantes: por ejemplo, lograr que el aire seco conduzca lo suficiente para descargar en corto lapso un objeto electrizado por frotación***. Entonces, carga uno un indicador móvil (hojitas ya mencionadas, que se repelen), lo encierra en aire deshumidificado, expone el conjunto a una fuente de radiación de intensidad desconocida, y estima esta última de acuerdo al tiempo en que un cierto movimiento (descenso de las hojitas hasta una posición de equilibrio) tarda en completarse.

Este no es un weblog didáctico (eso requiere más claridad mental y más tiempo que los que Natura, la sociedad y yo mismo me dieron o doy), pero les señalo a quienes puedan seguir una referencia anglógrafa una fuente inspirada por una desesperación inteligente, y una reciente revaluación:

Oak Ridge conserva un especimen de museo del aparatito.

Creo que el dispositivo fue descripto en la Scientific American --publicada en España, e importada a estas pampas, como Investigación y Ciencia--, en la sección Taller y Laboratorio, en los años ochentas, o quizás en una versión revisada en los noventas. Si encuentro la referencia, les avisaré.

Y si usted, maestro de carrera, por ejercicio de la paternidad, por responsabilidad laboral o amor al arte, utiliza esto para enseñarle algo a alguien, avise también.

Pero que no me entere que anda clasificando a la gente por la "carga" que llevan, porque puedo ponerme muy espeso.


¿Pedante, yo?

(*) No me corran con precisiones, si no saben de lo que hablo, lean.

(**) No, no es una leyenda urbana. La francesa que tuvo un horrible momento de sentirse Marie Curie en su sótano al ser rodeada de voluntarios con contadores Geiger podría atestiguarlo (pero deberán pedir una referencia más precisa a los locales).

(***) Todo niño que haya jugado con peines y papelitos sabrá de lo que hablo, y no pocos adultos que hayan viajado en coche por regiones áridas, caminen sobre alfombras con suelas de plástico o goma, o manipulen habitualmente bolsas de celofán.

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2008-09-27

Manija (III): Luz fósil

No sé que deuda era ya necesario saldar. El caso es que nos fuimos, sin la libertad de decir a ninguna parte, ni con un plan en el que ampararse.

En retrospectiva, fue una despedida, y más corta que a las que estoy acostumbrado. Me dejó con preguntas abiertas --de las expresables en palabras y de las otras, de las manejables y de las que cierran la glotis de los cobardes alérgicos.

En alguna cuadra o intersección de Retiro quedan dos imágenes fantasmas, colgadas y esperando que el tiempo local vuelva a transcurrir.

Mala suerte: los agujeros negros no funcionan así.

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Qué país generoso (XI), edición yanqui-feminoide

He de estar viendo fantasmas. No debiera haber relación entre esto y esto, y sin embargo...

... la falacia feminista de que la violación no tiene nada que ver con el s*xo, sino que es un despliegue de violencia y dominación.

¿Entonces? El s*xo es una herramienta, no un fin en sí mismo; hasta sus últimas consecuencias se puede agredir y dominar por la vía s*xual.

Si alguien me puede explicar de qué habla esta gente para necesitar una distinción tan... angélica, dejeme una pista acá abajo.


Es algo que dice Barbara Ehrenreich que dicen unos etólogos metidos a reducidores de cabezas que dicen, a su vez, las feministas; pero si las conozco un poco, sí, lo dijeron y lo volverán a decir. ¿Quién entiende a las minas?

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2008-09-25

Manija (II): Ésa no, la de parlamentar

Algunos de mis peores recuerdos son así: territorio neutral, rival estimado y hasta querido, y una confrontación trabada, forzada, tensiones que no resuelven, lances que no conectan, banderas --blancas o de color-- que no se ven.

Dos no pelean si un tercero no quiere.

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Weblogger suelto (I)

A falta de ganas de organizar una reunión... me encajeto en un lugar con mi trucha credencial de prensa (ver arriba), y espero que caiga alguien, si quiere, hojeando una copia impresa de mis ultimos cien posts.

Este domingo 28 de septiembre, estaré de 18 a 20 horas (hora hasta la que persistiré aún en caso de no tener otra compañia que la de mi escabio) en el tomadero del Centro Cultural Islas Malvinas, sito en 19 y 51 sobre la plaza del mismo nombre, en la ciudad de Eva Perón La Plata: OpenStreetMap, Google Maps (satellite), (inútil) página oficial. Creo que se puede fumar; espero que vendan por lo menos cerveza, todavía, y no me vea obligado a pelar la petaca para condimentar cafés, exprimidos o repugnantes gaseosas.

No tengo celular, no me rompan; el email está donde siempre, en el perfil; la próxima, es fija que nos vemos en Buenos Aires: la ciudad de las diagonales me da bastante dolor de c*lo.

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2008-09-24

Idioléxico (XVI): Spanish as she is spoke

A los imbéciles cuadrangucéfalos que hicimos un intento honrado por aprender inglés idiomático, coloquial, irrigado por la comunidad de hablantes que mantienen sus significados y formas... a esta caterva de imbéciles redomados, cada uno de estos engendros contrabandeados a través de las fronteras salvajes de la hispanoparlancia, nos hieren los centros cerebrosos del lenguajes. Anhelamos la pronta comercialización de un nulificador, de un alexógeno que nos inhiba siquiera por un rato esa fatal cadena de procesamiento por la que todo fonema se nos antoja mera parte de una palabra, para así desentendernos de lo que se habla, pero oír la musiquita, y recuperar el disfrute de nuestros pensamientos sobre el fondo sonoro que el mundo tenga a bien proveernos.

tunear
Ostensiblemente derivado de tune, que es afinar o regular un instrumento o motor. Superficial o fingida personalización, o adaptación al gusto de un cliente (en inglés standard, customization). Despreciable, en la medida que un verdadero fan de la tecnología en cuestion se arma uno (un coche, una computadora) a medida, o se lo hace armar, en último caso (has one custom-built).
friki
Lamentable sustituto de geek --vocablo seguramente cacofónico para el delicado oido ibérico-- por freak o, lo que es lo mismo, desbarrancar el extremo de la curva en forma de campana al abismo que tiene una pista de circo decimonónico en el fondo; lo que resulta de ponerse lentes comerciales, que deforman lo desconocido hasta volverlo monstruoso, y por tanto cortable y cosible en forma de disfraces.
radio
Razón o relación; falso amigo de ratio que hace pensar en metáforas físicas, o al menos en algoritmos de codificación sospechosamente intuitivos.

Hay más, de donde vienen éstos y de otros lados. Animaría a Severian a hacerse un Idioléxico invitado, si no supusiera, con tanto fundamento como exageración, que ahora acaba de añadir a su congestionada agenda los oficios de cambiador de pañales, terapeuta de estimulación temprana --variedad payasesca--, y paño de lágrimas de su consorte.

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2008-09-23

Manija (I): Y en la mano de aferrar tenemos

Se sabía que no podía durar, que el equilibrio de una tal mezcla era inestable, que llegaría el momento en que el incremento de presión y temperatura dieran por obsoleto el simple modelo termodinámico...

Bien, bastante de jugar a los post-estructuralistas; digamos simplemente que las familias tradicionales --y sus múltiples accesorios de trampas, fiestas y otras válvulas de seguridad exogámicas-- se encuentran hoy con una competencia feroz*.

Digamos que, habiendo cumplido con mis genes**, me encomendé a los dioses, rivales pero colegas obligados, que rigen el principio de c*giendo se conoce gente.

Digamos que conocí aún lo que hubiera --en momentos de debilidad-- preferido ignorar.

Digamos que, si violé pactos preestablecidos, no fue con la peor intención, sino solamente con la más miope cortedad de criterio de que era capaz.

Digamos, en fin, que no valió la pena, si hubo de costar tanto; o que lo valió, si el pantano de error en que nos hallamos sumidos es secable.


Digamos, sí: pero por ahora, ustedes callen.

(*) Y, en general, pierden: el tejido social que las apuntalaba --o destruía, segun conviniera-- y condenaba a los transgresores está un poco ralo en estos días. (**) En un rincón del mundo / la historia se cayó.

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Manija (cero)

Helmet_-_Born_Annoying_-_front

Dicen que lo primero que perdía eran los dientes. Doy fe.


Imagen: cortesía de una banda que no tengo el gusto de conocer, Helmet.

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Noonosología (VII): Amor a primera vista

Dice la infumable sabiduría popular que las apariencias engañan. Contraataca el sentido cínico de la vida que no, que si dice cua-cua, tiene plumas y membranas interdigitales, su comportamiento acuático es tal y cual, etc., es un pato y no hay vuelta que darle.

El justo medio siempre lleva las de curtirse. ¿Es raro que le conceda aquí sus cinco minutos de fama?

Pues no, vea. No sé ustedes, pero lo que es yo, voy muy bien aplicando el muy mal entendido y peor practicado beneficio de la duda.

Voy al baño de tu casa. Descubro, demasiado tarde, que no hay papel ni jabón... ¡Error! Nadie que dé por sentada la instrumentalidad de la higiene moderna y occidental tiene ganado el derecho a ella. Lo sensato es echar una ojeada antes y, sin reparar en la confianza o las cuentas pendientes, pegar el grito de práctica, si el caso lo amerita. Así resguarda uno la integridad del propio juicio, y permite al acusado no autoincriminarse en un descuido. Avisado éste de la vara con la que es medido, sabrá arrugar o agrandarse cuanto le convenga.


Dedicado a una muy buena amiga que, a veces, querría extender la libertad de elegir sus patógenos a todas las horas de su día.

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Escuchado por ahí (LI): No se puede vivir del olor

La diferencia entre una copa:

Ma' qué disforia de género. Lo mío es una disforia somática generalizada. Si le pasara más bola, me habría capado, nadaría y volaría en un ultraliviano; y si la mal llamada civilización llegara a tanto, viviría en la computadora de control de una plataforma orbital de observación, un telescopio espacial, si no fuera mucho pedir.

... media botella (de bebida blanca):

Vivir en un mundo atrasado puede ser la peor opresión. Lo único que cambia es el mecanismo y el anillo de Maslow afectado, qué linda mitología que se inventaron para jugar como si fueran neurólogos, cachendié...

... y varios cocktails amariconados:

Jove asoma
Ya sus iones
Iluminan la raquítica antena
¡a la flauta! ¡qué fritanga!
dame vuelta, se me tildan las ideas...

Que tan tolerable sea allá arriba depende mucho de su constitución, tengo para mí. El Sol me calienta los transistores ya al nivel del mar.

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2008-09-22

Qué país generoso (X): Y mire por lo que se acuerdan de Orwell

No importa qué tanta afinidad tenga con mis convicciones, ni que tan (im)popular suponga que seré (o serán) con el electorado: si decide fundar un partido político y me llama, sepa que mi justo lugar está lejos de los micrófonos y las cámaras. No sea cosa que un buen día la embarre, y encima elija defenderme de esta guisa:

Bajo las mismas reglas según las cuales usted me acusa por mi uso del lenguaje, yo lo acuso de intentar mutilar ese mismo lenguaje para que nos sea imposible poner en palabras las ideas que a usted no le convienen. Pero la gente es más inteligente y culta de lo que usted quiere creer, y sabe rodear el obstáculo de su torpe censura.


No busque la referencia a hechos o personajes recientes y locales, porque no la hay; pero si vive en Argentina, acuérdese de Torcuato Di Tella (h).

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2008-09-18

Ni tanto, ni tan poco

Si me conocen un poco, sabrán que ni ando persiguiendo catástrofes, ni b*ludeo con imágenes (especialmente desde que el CCD de mi cámara entregó el humo sagrado). Pero esta foto me compró:

Es de una clase de belleza que me deja deseando cada vez que llueve. Ahora puedo aplacar ese deseo. Un poco, al menos, y mientras la Luna me muestra que hay hielo allá arriba.


The short but eventful life of Ike, en un foto-blog del Boston Globe, vía Phil Plait.

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Por qué hago un post técnico cada muerte de obispo

Hace unos años usaba un Slackware sin X*. Era la edición de bolsillo, que venía en un archivo ZIP: el filesystem era FAT, con atributos extendidos en un archivo que acompañaba a cada directorio. Llamaban UMSDOS al híbrido, y andaba. Si no oyeron hablar de él, es que desapareció junto con el kernel 2.2 (o 2.4, vaya a saber).

Mi principal herramienta de administración de sistema era un editor de texto (el del Midnight Commander: me mantengo al margen de las guerras de editores, y en 32 MB, con una pinchadura en las direcciones más altas, no podía uno hacerse el loco. Aparte la porquería era práctica --nunca lo tuve que usar en una terminal lenta).

Instalaba un programa muy de tarde en tarde, y más para ver como hacía lo que hacía que por necesidad.

El día que quise sincronizar mi reloj con el del NIST, me bajé un netdate(1) de no me acuerdo qué archivo de comp.sources.unix, lo compilé, le volé los símbolos de debugging, y salí andando. Estaba fechado en 1985.

Cuando no tenía ganas de compilar algo, y el binario aparecía en un RPM, usaba una pequeña herramienta para desarmarlo (que en aquellos tiempos no entendía de packages Debian, ni consideraba un header mas allá de los 32 kB, y no había adquirido un número de versión).

Un buen día tuve un mango para comprarme una máquina mejor, y me vino la mala idea de conseguirme un Fedora Core 2.

Anduvo, no diré que no, pero hoy en día, tras instalar decenas de b*ludeces inútiles, me he podrido de perseguir dependencias. Que lo mantenga Magoya. Y los package managers que se bajan la mitad de un repositorio completando una instalación, que los use algún otro: se parecen demasiado a las actualizaciones mágicas del tío Bill. Yo no me olvido de quién está a cargo de esta máquina, aunque a otros no les caliente.

Parafraseando a Rob Landley: estamos en mi cuarta década, estoy medio muerto, y se me acabó la paciencia imprescindible para la práctica de la nigromancia.

Máxime cuando se parece cada vez más al onanismo.


(*) La corrección política me exigiría que diera espacio a la otra postura. Háganse c***r a máquina. Diré, sin que se me presione, que es mejor que la GDI con que nos castigan desde cuando John Walker creía en Microsoft, y basta. Por otra parte, ni quiero pensar en lo que se me arruga cuando leo las exigencias de Apple para ese mismo rol.

¿CDs de rescate? ¿Quién precisa apestosos CDs de rescate? ¡Traiganmé, que lo achuro! Tom's Root and Boot servía para casi todo ("I do not use "Red Hat", please do not ask me questions about it. They are an 800 million dollar company for ?sake. Surely they have a phone number?"), y PAUD para el resto.

Por otro lado, sigo siendo muy facil para otras cosas, que entiendo son de menor consecuencia: veo que en YouTube un buen samaritano colgó once partes de "El tango en Broadway".

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Simbiosis

Estoy suficientemente loco para darme cuenta de las cosas. Y apenas cuerdo, lo justo para sentarme y dejar que evolucionen. Siempre hay uno más loco que uno que no puede estarse sentado, y no estoy por encima de aprovecharme de su acción, asi como el de mi inacción.

Después de todo, el reloj cucú no es despreciable. En absoluto. ¿No es cierto?


Lean a Charles Stross. Ahora hizo un homenaje al Heinlein tardío; lo que tiene de space opera moderna remite también a Niven y Varley, y lo clásico, a Asimov y Lem. Cuando hagamos la revolución, será de lectura obligatoria en las escuelas, salvo que estemos entre los fusilados.

2008-09-16

Qué país generoso (IX): Un clásico panamericano

Septiembre, desde hace unos años, es el mes ideal para diagnosticar problemas de postura política. Dejo la selección de los aniversarios a mis despiertos lectores, no sin acotar que, en contra de lo que les pueda pasar por la cabeza a los habitantes de un yogur, existen izquierdas y derechas, y otras divisiones no menos importantes.

Consideremos el clásico rioplatense del fin de siglo: la Guerra Sucia. Podría decirse que estamos a mitad de una revancha, injusta según algunos, despareja, lenta y publicitaria según otros. No se me ocurriría embretar a la justicia en esto --por los defectos antecitados-- sino mas bien delimitar grupos:

  • Unos creen que, en efecto, hubo una guerra entre dos bandos, y eligen no asociarse con ninguno.
  • Otros se anotan de un lado o de otro, y siguen hinchando como si el partido continuara, o se lamen los estigmas, o creen estar rearmándose para la siguiente temporada (no se apuren, el libro de pases sigue abierto...)
  • Aún otros sostienen que hubo una masacre de inocentes, pero por suerte ya pasó, y el nene ya esta contento y salió a jugar. Esperá, vuelve con la rodilla lastimada... ah, ¿no es la rodilla, sino la cabeza?
  • Los más, en estos días, piensan por unos minutos que los partidarios de cualquiera de las posiciones anteriores exageran, y piden otra cerveza.

Comparemos, en caliente, con la ensalada generada por la caída del World Trade Center:

  • Unos creen, con Orwell, que hay que seguir amando a la patria, aunque haya perdido el rumbo; y que timonearla de vuelta hacia el concierto de las naciones civilizadas es una cuestión meramente política.
  • Otros se reservan el patriotismo para el momento en que puedan mandar a la cárcel a los que secuestraron la nave y la están llevando derecho a encallar en las costas de la barbarie. Entre tanto, tampoco hacen la revolución pero, ay, con que ardor no la hacen.
  • Una fracción extremista, sin embargo, prefiere encontrar sus simpatías allende los mares, comulgando con el enemigo, y prefiriendo el extraño frente a sus compatriotas nominales, que no entienden donde están parados (o que ya no lo están).
  • Los extremistas de signo contrario se limitan a señalar que si ladran, por algo será, y a frotarse las manos.
  • Y bueno, indiferentes habría incluso en la Alemania de Hitler, y tarde o temprano venía el Partido a afiliarlos (y así les fue, andando la guerra).

¿Qué pretendo con este desordenado inventario de miserias humanas? Y ¿de qué la voy mezclando entre tanto error alguna verdad?

Mostrar, a mi satisfacción al menos, que los problemas que tenemos tienden a ser los mismos, recurren en patrones estables, sobreviven a sus causas inmediatas y, una vez que se los aprende a reconocer, se los halla una y otra vez en las regiones más aparentemente dispares. No son inevitables, y es por eso que escribo esto, en lugar de irme a fundar una secta o un partido político. Convengamos, tambien, que hace como seis años que me venía aguantando --y entonces la cuenta de cadáveres, desconocidos y demasiado conocidos, era menor.

Disparen, si lo desean: faltarán antes cartuchos que blancos móviles.

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2008-09-15

¿Qué hay de nuevo, viejo?*

En las raras épocas en que mi atención se vuelve hacia afuera sin limitarse a los datos de supervivencia a mediano plazo** (ésta es una de ellas), descubro que el esfuerzo que debo desplegar para mantenerme al tanto del estado del mundo es excesivo, o por lo menos lo parece. Éso es lo que me j*de: la magnitud de una tarea que es obligadamente periódica resulta incierta, con lo cual o dejo que se descajeten mis planes inmediatos***, o postergo indefinidamente mi puesta al día.

Es un hecho que leer los diarios (o consumir cualquier otro medio mainstream) es un camino seguro a la ignorancia o al suicidio, si se los toma en serio, o a la furia homicida****, si resuelve uno considerarlos compendios de mentiras convenientes.

Es otro hecho, incómodamente cruzado, que los medios alternativos pueden ser canal de informaciones interesantes, de datos útiles, de la ocasional inspiración; pero si son populares, es inevitable que junten basura***** que debe ser filtrada a un costo. Por eso es que hace años que no toco, por poner dos ejemplos dentro de una de mis áreas de interés, Wired ni Slashdot (que, de todos modos, es posible que ya hayan cruzado hacia alguna forma de respetabilidad burguesa). Otro tanto, y con mas razón, sucede con The Register.

Mi dieta informativa, si tal se puede llamar, se reduce hoy en día a algunas decenas de weblogs (los más, especializados; alguno personal, pero tendencioso), algunas columnas semanales, tres webcomics (e, intermitentemente, un cuarto), una miscelánea indefinible de páginas que, tarde o temprano, sufren actualización, la ocasional consulta a Google News cuando surge algo de lo que todos hablan en el mercado, y nerviosas búsquedas cuando se me escapan referencias al leer cualquier otra cosa.

Ni las suscripciones a boletines o weblogs de corte periodístico, ni las alertas de Google, ni otros múltiples y refinados (?) recursos me han nunca servido: lo que no es volumétricamente insufrible, es demasiado específico, o demasiado poco ******.

El que pueda emitir una sugerencia sobre como emparchar los agujeros que seguramente ha desarrollado mi visión del mundo, hágalo aca al pie: tengo ganas de pelear.


(*)"¿Cómo cuelga?" (o te cuelga) podría acercarse más, pero mantengámonos dentro de un cierto radio de exclusión respecto de lo soez, por ahora.

(**) Tiempo meteorólogico, inflación, criminalidad privada y estatal, abundancias y escaseces, epidemias, guerras, desastres naturales...

(***) Típicamente, mientras los bancos cierran, yo estoy tratando de almorzar.

(****) No estamos en epoca de suicidarnos elegantemente como Rodolfo Walsh: nadie nos vendrá a buscar, salvo una indiferencia ensordecedora.

(*****) Entiéndase que es el juicio parcial de uno que no es pagado por leer y criticar.

(******) Pruebe a refinar y expandir sucesivamente cualquier conjunto de palabras clave que no pertenezan a un campo técnico que domine, o no sea una mera lista de nombres propios: si no abandona, le pago por un curso.

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2008-09-14

Yo c*** una vuelta más y me voy, hasta acá llegó mi amor

Que lo parió, y pensar que lo iba a escorchar a Severian para preguntarle por qué no se escribía algo sobre el LHC. Me dije, entre que somos pocos los que no nos dejamos llevar de la nariz --por cada b*ludez alarmada y/o alarmante que se dice por ahí--, si encima nos callamos, estamos fregados. Los ignorantes no tienen el menor problema en largar todo lo que les dicta su mal habida soberbia. Mírenme a mí, si dudan.

Hace muy bien Severian en no ahondar en los atributos divinos que le endilgan a la pobre máquina: eso es material para un psicólogo, en todo caso (y sin ánimo de ofender). Lejos de dármelas de tal, si no me equivoco, la dicha jerga corrupta tiene un doble origen, a saber:

Por línea más o menos directa, el apodo que le puso alguien al bosón de Higgs (probablemente uno que se dijo, como Kelvin en su momento, "la física termina acá", y concluyo que la dicha partícula era la Divina Firma, o algo así) y, por contexto, que dado el clima de polarización religiosa, no se le podría decir ni inexactamente "la maquina del Big Bang", sino que, para que lo entiendan --de algún modo-- a uno y/o una turba no pida su cabeza, hay que saltar (haciendo pie en "la Creación") derecho al... al Viejo, ustedes me perdonarán que no lo mente por ninguno de sus nombres, pero me he vuelto supersticioso con los años*.

Por cierto, y hablando de Big Bang, me he encontrado por ahí con algunos que lo niegan desde una religión que no me hubiera esperado. Chupáte ésa. Hay de todo en la viña de don Carlos.

(*) Y, tal vez, con la exposición a Laferrere.

Nada que ver, pero tras una repetida recomendación del compañero Jack y otros, me decidí a buscar un cierto texto de Trotsky, y definitivamente vale la pena. Veré de mantenerlos al tanto si llego a toparme con una traducción al castellano.

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