2008-06-27

Alguien está muy confundido

A no ser por cierto emergente, estaría dedicando mi abundante tiempo libre a mi pasatiempo favorito de golpear a un niño, y explicarle, gráficamente*, cómo se come el caramelo que tan incompetentemente sostenía en su mano hasta hacía un momento.

Pero el caso es que alguien está equivocado en Internet, y nos toca ensayar un correctivo sobre su blindada testa.

0. You talkin' to me?

No sé quién sos, ni me interesa. Sos spam con patas, ruido, molestia; me basta con caracterizarte lo suficiente para filtrarte y no verte nunca más. Por limitaciones insalvables de esta plataforma, me toca a mí, y no a un programa, cumplir con esa función, pasado y pisado el momento en que era mi intención que te dejaras públicamente en evidencia. El que tenga ojos, vea; el que tenga dos dedos de frente, juzgue.

1. Sticks and stones may break my bones

Te equivocás si pensás que con algunas palabras ásperas nos vas a cortar la mayonesa**: si estamos acá, exhibiéndonos y pontificando, es porque tenemos una idea ridículamente inflamada de nuestras opiniones y de los dones retóricos que nos permiten defenderlas.

2. Ha, ha, I was just serious

El infierno nos proteja de la soberbia. Weblogs como éste hay millones, y pocos advertirían su desaparición, pero el principio de que cualquiera que así se lo proponga pueda escribir y autopublicarse hasta que se le caigan los dedos, estamos dispuestos a defenderlo con un despliegue de energía aparentemente desproporcionado. En particular, me importa menos lo que escribo que lo que he tenido oportunidad de leer, y entiendo que esto se pelea desde ambos lados del mostrador.

3. Virtual cannon fodder

¿Realmente pensás que una campaña de hostigamiento tan ridícula sirve de algo, desarticulada de acciones más concretas? Los vamos a tomar un poco más en serio el día que vengan a buscar a uno de los nuestros y le den un paseíto y un par de piñas. Hasta entonces, pibe, quedate sentado esperando el reconocimiento y la condecoración.

4. Your parts are showing

Finalmente, y aún en caso en que esto avanzara una pulgada los objetivos de la mano de obra desocupada que te emplea, ¿qué te costaba asesorarte un poco sobre anonimato y creación de identidades múltiples?

Conmigo perdiste, no porque no precise unos mangos, sino porque me llevaría a tener discusiones en las que no quiero perder mi tiempo: algunos de mis mejores amigos son troskos, put*s e incluso judíos, pero no por esas bondades la viveza les da para advertir que es imposible avivar a un gil.

No hay más que pueda agregar. Las repercusiones blogosféricas ya empezaron. Hacete hervir y convidale del caldo a tus colegas, a ver si revientan antes de su tiempo natural.


No tiene nada que ver (o sí, si los conozco un poco a estos animales): cuando Italia estaba renaciendo, una vez más, de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, Va, pensiero fue nuevamente escuchado como el himno que había sido en los años de Garibaldi; escúchenlo dirigido por Toscanini, cuando la reapertura de La Scala.


Update, t + 3.5h: Al que quiera decir que hacemos esto para promocionarnos, algun razón no le ha de faltar, porque el tráfico que estoy viendo es inaudito para el día y la hora en que estamos, aún descontando a los otros miembros del círculo mast*rbatorio.

La vita è bella. Esta noche voy a dormir como un pecador.

(*) Dentro de poco, la magia de la Web hara que aquí haya un enlace a un post que hace una semana que no termino de escribir.

(**) Pueden imaginar que otro fluído no paso la autocensura.

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2008-06-10

Qué país generoso (VII): Lo mejor que tenemos es el pueblo

Movido por el estridente ejemplo negativo de un amigo que bien haría en recubrir su tracto digestivo superior de amianto*, haré algunos comentarios, no tan ásperos, sobre otro artista, que por suerte no comparte con el señor García Moreno más que la condición de porteño y ciertas mañas poéticas.

Dentro de su relativa oscuridad, sin duda su obra más conocida es la tira cómica Alienada, que salió entre 2003 y 2005 en la revista decana del ghetto, Axxón.

¿Que de qué hablo? De literatura de género, señores: de naves espaciales, robots, vidas largas y aburridas, o breves pero espantosamente interesantes, y de magias** tan diversas como cotidianas para los allí atrapados, que es tan probable que se mofen de nosotros, como que nos envidien, como que nos ignoren por completo. No me digan ahora que no me conocen el berretín, y el gusto por la berretada***.

Los personajes que mueren no vuelven a aparecer. No laburo para DC Comics, ¿estamos?

(de las respuestas a preguntas frecuentes en alguna página, que no puedo hallar, de un viejo sitio de Alienada)

Pero lo que es cierto para el público masivo no lo es para los que lo acompañamos hace una punta de años. Por ejemplo, en 1995, una noche me vio tipear, bajo su implacable dictado y en la PC de uno de los editores de Axxón, una joyita perversa y divertida: Nunca de día. Si sus cuentos de dragones le gustan heroicos o edulcoradamente románticos, húyale como a la plaga****.

Para ese momento ya lo había visto revisitar el subgénero de las historias de inmortales que conceden deseos: su versión, co-escrita con un improbable "H. G. West", está en la sección de historietas unitarias al pie de ésta página.

Pero no nos es dado más que vislumbrar confusamente la joya de la corona: si hemos de creerle (y para algo somos amigos de él y aficionados a estas... cosas), aquí está apenas el primer capítulo de una heptalogía heterogénea en la que a este mundo le meten una cuña cojuda en la rajadura más insospechada, le dan un mazazo que ríase de la piedra que extinguió a los dinosaurios y, al abrirse, el orbe revela que siempre estuvo lleno de estrellas*****.

Me dice que le cuesta uno y la yema del otro seguir construyendo lo que viene después de Batallas en Sueños: que el laburo, que los pibes, que no le alcanza con una vida. Yo no dibujo, y él no tiene con qué pagar, salvo con ideas (el infierno sabe cuántos dibujantes las necesitan). Salvo tirar una botella a este infame hilo de barro, y ofrecerle ayudar para compilar todo lo que sabe sobre su universo, y no puede plasmar, en una especie de enciclopedia, nada puedo hacer desde esta escupidera crítica.

Si tan sólo tuviera claro qué control necesita tener sobre su obra******, estos tres últimos párrafos serían muy distintos: irritados o suavemente complacidos, pero no frustrados.

Me estoy repitiendo, y Leonardo Homero Bouin espera. Ya saben como llegar a él.


(*) Habiéndole tomado ya las medidas a este valle de escupitajos, será cosa de ponerse a la altura de los hechos: hasta que el cáncer le baje el telón, podrá experimentar métodos para transformarse en dragón.

(**) Ley de Clarke.

(***)

Es [así] que repito la Revelación de Sturgeon, que me fue arrancada tras veinte años de una agotadora defensa de la ciencia ficción contra los ataques de gente que nos tiraron con los peores ejemplos del género, y concluyeron que el noventa por ciento de la CF es una porquería. La Revelación: el noventa por ciento de todo es una porquería. Primer corolario: se admite y se lamenta la existencia de grandes cantidades de basura dentro de la CF, pero esto no es mas raro que la existencia de basura en cualquier otra parte. Segundo corolario: la mejor CF es tan buena como la mejor ficción de cualquier género. (Theodore Sturgeon, 1958; la libérrima traducción y el énfasis son nuestros, el origen de la cita éste.)

(****) Y si encontró a las orillas del Arroyo Sarandí un cuaderno Gloria de tapas naranjas y hojas lisas que empieza con las quejas de un dragón, métaselo donde no le dé el sol, de a un bollito por inserción.

(*****) A no alarmarse, es una manera florida de aludir a una cosmología que soy incapaz de contar.

(******) O bien si viviéramos en una rara utopía donde el mediocre se tuviera que pulir para apenas ganarse el sustento, y el diamante en bruto hallara su camino a la talla mejor, y no acá, donde cualquiera halla la menra de venderse, sean cuales sean sus taras, salvo la imperdonable: el talento.

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2008-06-08

Qué país generoso (VI): Eco, que razón tenías

Extrañas amistades hace uno navegando estos ríos de palabras. A veces no me queda más remedio que estimar que, si progresan, serán más valiosas que otras cuantas que se forjan en la piel y los mates.

Vengo de leer una cierta pelotera en el weblog de un tal Diego F. Es una maravilla sobre ruedas. Tanto, que no puedo forzarme a seguir linealmente las intervenciones del dueño ni de un tal Fritz, que le va parejo. Será que la posición tan cómoda que éstos adoptan le da un ritmo mas bien soporífero a su discurso; o bien que mi firme creencia en que los de afuera son de palo me los haga sonar a la más machacona y caótica percusión. Es como volver al jardín de infantes: pasado el momento de exotismo nostálgico, prefiere uno que termine, luego que les suceda algo horrible, y al final sólo quiere abombarse con lo que tenga a mano. Por menos he terminado en puticlubs de mala muerte, cuando no había inhibidores de la FDE5 que compensaran el excesivo alcohol en sangre.

Bueno, de algo no me puedo quejar: anoche se posteó en el espacio referido un link al sitio del finado Neustadt, cuya partida celebro, entre otras cosas, porque tras años de silencio es posible que ahora pueda volver a escuchar Fuga y misterio sin que el recuerdo de Tiempo Nuevo* me lo arruine.


Agradezco a Severian, por el dato y la inspiración. Y si quien firma Lamáquina escribe por ahí, que alguien me avise dónde.

(*) Para los no avisados: programa televisivo que el dicho gusano --con perdón de los mismos-- llevó desde los años del Proceso hasta casi el fin del menemato. A mí siempre me sonó a Pueblo Nuevo (Neues Volk); viendo lo bien que se llevaba con nuestros milicos genocidas y mesiánicos, apreciarán que en este país la asociación es tan libre que lo lleva a uno a patinar y estrolarse.

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