2008-02-04

Idioléxico (XIII): Grandes expectativas

s*xo
Droga alucinógena, legal y socialmente alentada. Es controlada --en una medida harto insuficiente-- por la administración de agonistas (estímulos supernormales), de antagonistas inespecíficos (comida, imágenes en movimiento, música y danza) y, raramente hoy, de antagonistas específicos (venéreas, homúnculos, cirugías involuntarias, golpizas, privación legítima de la libertad).
alcohol
Droga ansiolítica, legal y socialmente aceptada, pero desalentada. Demonizada por gentes que carecen de mayor imaginación respecto del fino arte del suicidio en cuotas, y alabada incondicionalmente por futuros cadaveres innominados (los que legan un nombre y una obra a la posteridad plantean alguna salvedad o excusa, así sea en notas al pie).
embarazo
Proceso al que rara vez se sobrevive, que se dispara en cinco minutos, cursa por seis a nueve meses de terribles sufrimientos propios e insoportables molestias ajenas, y culmina en una condena a prisión con trabajos forzados, cuya longitud típica es veinte años; aunque se sabe de casos en que se extendió hasta la muerte, o que llevó a ésta prematuramente.
putrefacción
Proceso semejante al del embarazo (ver arriba), pero cuyo producto es útil a la sociedad, en lugar de nocivo, y no está sometido a mayores controles legales.
pensamiento
En el Peste, proceso que puede ser un embarazo o una putrefacción (ambos, ver arriba). Siempre tarda demasiado, madura oculto (bajo piel o bajo larvas de moscas), y rara vez se sabe en que acabará (por triste que sea la fama de su origen).

Para ejemplificar las dos primeras definiciones, puedo contar --considerad esto un Larga Despedida fuera de serie-- que la que sería, años despues, mi mujer, hubo de tolerarme que yo, al borde del coma alcohólico, declarara --con vaya a saber qué fin poético o ideológico-- que me habia transfigurado en J. F. Sebastian, diseñador genético y personaje de un film de Ridley Scott. Su avanzado estado de intoxicación hormonal endógena le impidió experimentar verguenza ajena y asco, al grado que, en el curso de los dos años siguientes consentimos en engendrar dos hijas y en intentar la convivencia.


Pongamos por caso que no tengo acentos, pero si edicion de HTML. Siempre hay tiempo para hacerlo de nuevo, salvo en este preciso momento.

2008.02.05, por la tarde: extensos cambios, incluyendo acentos.

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