2008-02-02

Cuando el Hombre habla, los animales callan los Dioses se arman

Es sabido que el ojo normal no se limita a vigilar lo que a uno lo ocupa, sino que barre aperiódicamente cuanto lo rodea. Así es que supuse que no alucinaba al figurárseme un ojo con cataratas. Levanté la vista y ahí estaba el Sol, detrás de una nube traslúcida y vagamente circular, y coronado de un halo.

Sí, un iris; el problema no son los colores --válgame las manchas de aceite--, sino su abuso, o la torpeza del que puede exclamar pero no armar una frase. Ilustraría con una foto de tumbas disimuladas bajo polícromos ornamentos plásticos, pero la fiaca que pueda no tener yo, la tiene el CCD de mi cámara a la temperatura ambiente de estos... trópicos.

Labels:

0 Comments:

Post a Comment

<< Home