2007-05-23

Idioléxico (IV)

suicidio
Podría aquí enroscarme en metáforas de viajes, caminos, ritmos de marcha, tropezones, resbalones, y topografías dantescas. Podría dibujar círculos o espirales, y volverme mono por darles una perspectiva que entrara en esta página. Podría explicar todo, como en un libro de autoayuda. Pero prefiero ir tranquilo, y no dar un paso del que no esté seguro. Eso es no suicidarse: hacer lo que se sabe lo mejor que se pueda, y estirar lo sabido, por las buenas o por las malas, y porque nunca se sabe, y para llegar con resto al final. Todo exceso y todo error es un pequeño suicidio, y sólo uno sabe qué acto u omisión lo es; admitirlo es aflojar el nudo. Para volver a apretarlo está todo el tiempo del mundo, el mismo que uno quisiera usar para tantas cosas; mas evitemos divagar, porque esas fantasías son la forma más insidiosa de la autodestrucción, como todo lo que parece demasiado bueno para ser cierto. No hay comida gratis, y todo eso.

Pueda ser que los límites engendren enroscamientos, ¿quién sabe?

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