2007-03-18

No hay peor sordo

Sigo sin saber qué demonios weblogs lee la gente. O no quiero saber, lo que más o menos tiene las mismas consecuencias --sobre lo cual ver más abajo.

Ahí lo tenemos al compañero Casciari festejando su tercer año, y para eso mete la mano en una bolsa imaginaria, extrae su weblog de ella, y pondera las extrañas diferencias que tiene con... el resto de los weblogs. ¿Qué resto? ¿Qué bolsa, me pregunto?

Para no abundar en una refutación detallada: esto es un medio de autopublicación. Un medio. Lo único que condiciona el contenido es el contrato implícito entre el que escribe y el que lee. Y, personalmente, si alguien viene acá a buscar cualquier cosa que yo considere una boludez, mejor que se vaya, él o ella y su desilusión, en silencio. Nada tienen que ver conmigo, no los invité, no son bienvenidos. Ni el servidor en que esto vive, ni la forma de la publicación, ni la gente a la que referencio --allá, a la derecha de su monitor-- me dictan nada. Tengo una idea, o más bien las cosas que me pasan me meten una idea en la cabeza, pues bueno, la pongo por escrito, con mi habitual impericia y con las menos palabras posibles, para disimular que apenas si las sé enristrar.

Que para otros sea distinto, que la expectativas creadas los telecomanden, tiende a deprimirme, aunque no negaré que, en varios casos, en el seno de la marcha firme de los lemmings hacia el abismo, hay alguno hablando solo y traicionándose de un modo delicioso. Y yo, ya saben, colecciono enfermedades mentales en frasquitos, y no hago más que sermonear a los ya convencidos, a diferencia del ya referido predicador, que ha montado carpa en un desierto tan poblado.


A buen entendedor... Esperemos que no se me prenda nadie, como la última vez en que tuve la malhadada idea de linkearlo.

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