2006-10-13

Una larga despedida (XXXIX): Metiendo la mano en el papelero

(Y practicando ilicitamente la autopaleología).
(Lugar, fecha, saludo)

Ahora que ya ha pasado tanto bajo el puente, quien te dice que tiremos un pez y dure tanto como para contar que se siente.

(...)

"¡Déjeme contarle sobre mi madre!"

El año en que se me pudrió todo pudo haber sido el del cambio de siglo; el popular o el exacto, la incertidumbre de la medición hace que tanto dé.

Dióse la desgracia de que junté suficiente energía para comenzar a desdoblar mi personalidad en tres de sus vectores componentes, y eso me habilitó para una serie de experimentos, de los que resultó que lo peor que pensaba de mi era cierto, casi sin excepciones. Entonces, te quise enfrentar a tu error --el menor, el más perdonable--, pero mis insalvables limitaciones conceptuales y léxicas precipitaron una catástrofe.

Es enteramente posible que esté invirtiendo la causa y el efecto, pero el hecho persiste de que resultaría un infierno del intento de hacer convivir a más de la mitad de mi personalidad con vos y las niñas. También es cierto que te digo esto desde mi desigual batalla (vigente y desgastante) con una depresión clínica que no se me declara porque la tengo perdida en el laberinto a base de espejos y humo; y que sé que no puedo darte nada de lo que necesitás. Viene en tu ayuda, en este último punto, que la imagen que tengo de tus necesidades puede tranquilamente ser una grotesca ficción. ¿Por qué, por una vez, la realidad no iba a ser menos terrible que las fantasías? (...)

Me rehuso a aceptar --más que como un lloriqueo irresponsable-- el que los años de incompleta separación me hayan hecho mella. Es fácil decirlo; pero no puedo creer, en mí, una reacción tan... sensible. (...)

Espero, sinceramente, darte la oportunidad de cobrarte, y tener que pagarte las deudas durante el resto de mi vida. Perdida la oportunidad de evitar todo esto en origen, prefiero hacerme cargo de la racha de desastres que causé en tu vida, que quedarme pensando preguntas que corroen sin posibilidad de respuesta o mitigación.


Puede continuar, si no cae un pucho sin apagar entre los pedazos. O si vuelvo a tener una visión de conjunto con la que seguir jugando al rompecabezas libre, que también podría ser una teselación cuasiperiódica.

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2 Comments:

Blogger Jack Celliers said...

Qué raro, el año en que se me pudrió todo a mí fue también el del cambio de siglo, el exacto. Y sospecho que se me pudrió en el mismo sentido que a Ud.

Digo sospecho porque Ud. es inacabablemente críptico, razón por la que no sé si maldecirlo o agradecerle.

16/10/06 19:41  
Blogger Peste said...

Avance su sospecha. Esto es lo que parece, una (pobre) exposicion de mis teorias sobre la causa de la congelacion de la sangre de un pu#ado de nuestros dioses personales, a los que podriamos llamar Cupido, Venus y Baco.

Tiene razon, soy un jodido. Mis poleas chirrian cada vez que alguien me quiere sacar algo, como las del profesor de Viaje al Centro de la Tierra.

17/10/06 00:14  

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