2006-09-25

La mejor defensa es el ataque

Allá en la fábrica de jugo de ladrillo se están juntando los obreros para tratar el delicado tema de los desaparecidos y asesinados, ya no del Proceso, sino de la "democracia"*. Entiendo que quieren hacer algo al respecto, lo que me parece loable; pero me alegraría ver que se abre un poco el debate hacia el problema general de los métodos de militancia y de autodefensa.

¿Qué deben hacer los explotados y oprimidos aquí y ahora para lograr sus fines? ¿Manifestaciones? ¿Escraches? ¿Piquetes? ¿Tomas de organismos estatales, o de fábricas? ¿Organizar sindicatos, movimientos, partidos? ¿Opinar en foros? ¿Votar a algún frente que se dice de izquierda? ¿Editar periódicos?**

Digan lo que piensan, acá o allá, que no por hacerlo nos va a ir peor que hasta ahora.


(*) Las comillas no me serian necesarias si escribiera democracia burguesa, pero ¿quien sabe todavía leer la expresión llanamente, y no como un código?

(**) Me defiendo contra la literalidad mental de quienes puedan aterrizar por aquí censurando una cierta actividad que fue popular en los años setenta del pasado siglo.

Aclaración: la actividad la censuro de la lista; el juicio lo dejo, por el momento, suspendido.

7 Comments:

Blogger Jack Celliers said...

Yo creo que el derecho a la autodefensa esta remachadamente negado por el siempre sutil desplazamiento desde la realidad hacia la moral sublime.

El primer hecho es que el enemigo es fuerte, este hecho es evidente, pero sin embargo nadie lo dice en voz alta. Nadie dice: "No matamos a Videla porque tememos la reacción". En lugar de eso se desplaza sutilmente el eje hacia el miedo a la violencia, y del miedo se pasa sin escalas a la condena moral: "la violencia es mala", mala en sí misma digamos.

Nadie dice: "a Videla obviamente hay que matarlo, el problema es que entonces habría que enfrentar una reacción de la patota, y yo tendría miedo de que vengan por mí", nadie lo dice tan claramente (como lo podría decir yo, sin ir más lejos) lo que se dice en cambio es: "la violencia no lleva a ningún lado" (probá afanarle el reloj al que dice eso y vas a ver cómo te encaja una piña).

En tanto ese discurso persiste, flota sobre el aire, queda establecido que la violencia "no lleva a ningún lado", por lo que un torturador es misteriosamente intocable mientras por ahí el mismo que dice eso va a la cancha y se caga a palos, o militantes de distintos partidos se cagan a palos, o cualquiera agarra a un chorro en la calle y lo caga a palos. El nivel de violencia social puede ser altísimo, pero proponer despeinar al turco julian está prohibido por la moral sublime.

Ahora bien, a mi me parece (y eso quise hacer en el post) que es necesario primero empezar a desmontar ese discursito. Digámoslo claramente: tenemos miedo, ellos tienen armas, es jodido enfrentarlos, al fin y al cabo ellos siguen siendo de alguna manera los perros del poder, tienen fierros, tienen botones, etc. etc.

Pero empecemos a decir las cosas como deben ser: tenemos miedo, o prevención, o no queremos que se pudra todo. La siguiente pregunta es entonces: "Bueno, entonces ¿Qué? ¿Qué hacemos?", enfrentémonos con nuestro propio miedo y no lo disfracemos de moral y de altos valores.

A partir de ahí quizás podemos lidiar con el miedo y ver qué es lo que sí tenemos a favor: somos más, sin miedo tenemos más fuerza, sólo nos falta organizarnos, no dejar pasar, quizás simplemente con la amenaza de la acción directa podemos poner límites al estado burgués, etc. etc. etc.

Pensamientos positivos, ver el vaso medio lleno, todas esas cosas lindas que nos enseñan los libros para ejecutivos aplicadas a la toma de las calles.

No sé si postear claramente esto en mi blog, por ahí me arriesgo.

26/9/06 19:12  
Blogger Peste said...

Macanudo. Todo esto debe ser dicho, pero no sin notar (para beneficio de los que estuvieran mirando otro canal) que:

* Estos tipos siguen asustando porque estan cubiertos, desde el momento en que no se hizo una purga significativa cuando termino el Proceso. No son mano de obra desocupada en ningun sentido significativo.

* La altura moral de los que condenan la violencia de la que estamos hablando se sostiene en alegar un temor a las consecuencias mediatas y para otros, con lo que se hacen pasar, no sin efectividad, por responsables, maduros, pichones de estadistas, etc.

No se puede insistir poco sobre este punto: es comodisimo decir que no se quiere embarrar a todos los que estan con nosotros, y que no se quiere prestar la menor legitimidad a actos, o incluso campa#as, de represion.

Nadie habla, claro, de que si fueran necesarios, los infiltrados y los provocadores no han precisamente caido en la obsolescencia.

Sigamos, me esta gustando.

27/9/06 02:16  
Blogger Jack Celliers said...

Trotsky dice que "En epocas de reaccion triunfante las personas se ponen a emanar enormes cantidades de moral, de la misma forma que se ponen a sudar doblemente las personas que tienen miedo (...) Los moralistas pequeñoburgueses acusan a los revolucionarios de ´provocar´ a la reacción y ser la causa de ella."

Es imposible leer esto y no acordarse de los alfonsineros '80 en los cuales se repitió hasta el hartazgo que la guerrilla "dio la excusa" a los militares para dar el golpe, olvidandose de todos los otros golpes cuyas excusas fueron de lo mas pintorescas.

En definitiva, romper el discurso de la moral es prioritario me parece. Decir que el derecho a la autodefensa existe, que hay que buscar maneras de ejercerlo y que la discusión sobre la propia seguridad ya es otra cosa.

Curiosamente en la gente común y corriente esto está mucho más claro que en la "intelectualidad" (lo que?) beatrizsarlosa o tomasabrahamera o mempogiardineleta, o incluso en gente un poco más honesta que estas bostitas.

Cuando en uno de esos regalitos que te da la patria loca lo bajaron a Bergés - me cago en la mala puntería - mientras la izquierda bienpensosa se debatía interminablemente en que si estaba bien, o mal, o si los derechos humanos, o que no tenemos que ser como ellos o que la puta que lo parió, yo recuerdo perfectamente que en la calle la gente decía simplemente que se lo tenía merecidísimo, los tacheros, los kioskeros, la famosa doña rosa, todo el mundo fue por esos días mucho más inteligente que los inteligentes oficiales y los tarados bien pagos.

Más: sospecho y sostengo (teoría que no me animo a publicar, me doy cuenta que vengo acá a ensayar) desde hace pero mucho tiempo que si la causa de los DDHH no es más popular, no caló en la gente común, humilde, primaria, es porque muchas personas ven la reacción de los organismos de DDHH como un tanto increíble: secuestran a un familiar, tu hijo, tu hija, tu padre, lo torturan, lo masacran, nadie va en cana... ¿vos vas a hacer un escrache y a tirar huevos como si se tratara de un mal actor?

Creo que mucha gente no se lo cree, que mucha gente entendería mucho mejor si uno fuera y reventara a uno, ponele uno cualquiera. Es precisamente esa falta de reacción lo que hace imaginar a más de uno que "debe ser todo mentira, macho, o no debe ser tan así", la gente común no se imagina el ban mental que tuvo la militancia de izquierda en los 80 y el que todavía tiene hoy.

27/9/06 19:24  
Blogger Peste said...

Es claro que debo completar mi educación trotskysta, aún si para ello debo postergar alguna relectura de Nietzsche.

Cómo llamaban a eso de equiparar moralmente a la guerrilla y a los militares? Teoría de los dos demonios? Hora va siendo de quebrarle el espinazo, y si el punto débil es este, no más, habrá que ir empezando a golpear.

Los mas extremistas de entre la gente de DDHH se comportan como si estuvieran en Europa, es cierto. Llamemos a eso, por ahora, dandysmo político, convengamos en que, si es lo que parece, tiene tantas probabilidades de prender en Argentina como el anarcocapitalismo, y barajemos alternativas.

(Llevo casi día y medio de vigilia, con alguna interrupción menor; téngame paciencia si no estoy del todo coherente.)

27/9/06 21:36  
Blogger Jack Celliers said...

dia y medio de vigilia? Oiga... que hace? labura de sereno?

28/9/06 22:09  
Blogger Peste said...

No, hago dos cosas incompatibles: vivo fuera de fase y tomo compromisos en horas de la ma#ana. Lo que es mas, luego intento cumplirlos, y asi me va.

Seria una pena que esto quedara aca donde no viene casi nadie. Y ni siquiera tocamos el delicado punto de la idea, que casi nadie cuestiona, de que los malos tiempos no pueden volver porque la gente no lo quiere.

29/9/06 00:52  
Blogger Jack Celliers said...

Por el momento.

Además siempre hay que ver desde qué clase social habla uno. Hay que ver qué son "malos tiempos", para la gente que vive en Fuerte Apache los tiempos son siempre los mismos: peores.

Uno en cambio siempre habla desde su clase media, uy, se pudre todo, uy, el corralito, uy, Kirchner, uy. Para un marginal las cosas son mas sencillas: comer.

6/10/06 15:18  

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