2006-09-25

La mejor defensa es el ataque

Allá en la fábrica de jugo de ladrillo se están juntando los obreros para tratar el delicado tema de los desaparecidos y asesinados, ya no del Proceso, sino de la "democracia"*. Entiendo que quieren hacer algo al respecto, lo que me parece loable; pero me alegraría ver que se abre un poco el debate hacia el problema general de los métodos de militancia y de autodefensa.

¿Qué deben hacer los explotados y oprimidos aquí y ahora para lograr sus fines? ¿Manifestaciones? ¿Escraches? ¿Piquetes? ¿Tomas de organismos estatales, o de fábricas? ¿Organizar sindicatos, movimientos, partidos? ¿Opinar en foros? ¿Votar a algún frente que se dice de izquierda? ¿Editar periódicos?**

Digan lo que piensan, acá o allá, que no por hacerlo nos va a ir peor que hasta ahora.


(*) Las comillas no me serian necesarias si escribiera democracia burguesa, pero ¿quien sabe todavía leer la expresión llanamente, y no como un código?

(**) Me defiendo contra la literalidad mental de quienes puedan aterrizar por aquí censurando una cierta actividad que fue popular en los años setenta del pasado siglo.

Aclaración: la actividad la censuro de la lista; el juicio lo dejo, por el momento, suspendido.

2006-09-23

Una larga despedida (XXXVIII): Palimpsesto

Como no tuve la educación de este finado ex-amigo, ignoro los valores puramente fílmicos de mis pesadillas; pero los guiones tienden a abochornarme, no sólo por su banalidad, sino por las diversas estupideces, ignorancias o simples omisiones con que me delatan.

El berrear de un eunuco pop

¡Soy un hombre!
¡Estoy vivo!

me azuza hacia la vigilia. Hacia atrás, en rápida sucesión, recuerdo un culebrón, a mi hijastra mirándolo en el televisor, a mí saludándola con un deliberado

Buenas noches, hija.

, la revista femenina que le secuestré y que ocultaba unos grandilocuentes apuntes que tomé en mi adolescencia de estudiante secundario, y una larga (estirada, deshilachada, confusa) escena de diálogo y contemplación con mi suegro. Ésta es el centro del sueño.

Vivimos en una casa de altos, de techo a dos aguas, "carpinterías" de aluminio, moquettes, machimbre, y otras incomodidades: moderna y avergonzada de serlo. ¿Por qué, si no, habrían empotrado los caños de los servicios?

Es también una casa fría, a pesar de sus vidrios dobles y calefacción central, y huele como un motor Diesel mal mantenido. Eso me indica que nos hemos mudado, o el entorno ha cambiado drásticamente.

Resulta de la conversacion, según voy recordando, que la usina termoeléctrica de la manzana (!) está viento arriba de nosotros, y debemos decidir sobre la conveniencia de protestar al consorcio, la asamblea, o como se llame el organismo de gobierno, o el teatro de marionetas que pasa por tal.

Recuerdo clips como de enciclopedia electrónica donde se ven copos de humo apretados, densos, no muy oscuros de hollín, salir de una chimenea igual a la que emerge del centro de manzana, donde están las instalaciones comunitarias. Pienso que debe hacer mucho frío para que tomen esa apariencia. Recuerdo otro centro de manzana, el de la casa paterna de mi infancia, y como llegué a él inesperadamente, trepando por el muro de una casa abandonada y medio demolida.

No recuerdo, y aqui empieza lo macabro, más que un vago perfil del edificio de la usina. No recuerdo tuberías, intercambiadores de calor, calderas, alternadores, instrumentos, ni técnicos en actitudes rituales. No recuerdo vecinos, ni extraños, ni calles, ni vehículos.

Hay un nombre para la sensación que me causa un tal vacío perceptual: claustrofobia.

No recuerdo a mi suegra, ni a mis hijas de sangre, ni a las perras.

Digamos que a tales ausencias estoy bastante acostumbrado.

No recuerdo a mi mujer.

Ahí entiendo por qué me sentía enterrado en vida.


Ahora bien, fácil es escapar de tal falsa tumba, por lo menos mientras el cáncer siga sin tener apuro; pero ¿dónde está el idiota que era yo a los catorce años? ¿Cómo invitarlo a ginebra para que me entretenga con sus opiniones universales y completamente injustificadas? ¿En qué archivo recurrir a su sabiduría pomposa e innecesaria? ¿Cómo prestarle orejas para que haga catarsis, y hombros para que esconda la cara si esto le trae consecuencias?

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Escuchado por ahi (XLII): Programación defensiva

A la salida de una clínica psiquiátrica:

--Para estar así, mejor morirse.

--Pero si ni se da cuenta.

--¿Vos pensás que no? Ponele la firma que de un modo u otro todos se lo hemos hecho notar.

--No, yo no.

--Bajá un cambio. No te digo que le hayás dicho en la cara que le faltaban jugadores. Más bien que se nos nota en la cara aunque no queramos.

--A mí no.

--Estará loco, pero b*ludo no es.

--Qué sabrás vos de como es estar así.

--Bah, yo lo que sé es que me voy a enterar primero que nadie.

--Qué soberbio de m*erda.

--Preparado, en todo caso.

--¿Y cómo se prepara el señor para cuando pierda el juicio?

--¿Viste que los que andan en negocios sucios se hacen una lista de la gente a la que c*garon?

--¿Una lista? ¿Qué pelotudez es eso? Que coleccionaran testimonios, o que hicieran marcas en alguna parte, vaya y pase, pero eso es ridículo.

--La hacen por si algún día alguien les empieza a hacer la vida imposible y no saben quién es. Para orientar la búsqueda, digamos.

--¿Y?

--Bueno, yo hice una lista de signos de que me estoy perdiendo adentro de mi propia cabeza. Por ejemplo, que pasen cosas imposibles.

--Ya estás loco, entonces. Eso no tiene ni pies ni cabeza.

--Claro que los tiene. La vida no es un sueño. El mundo tiene un orden.

--Espero que registres una falsa alarma, y te suicides.

--Y, alguna excusa hay que tener, ¿no?

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