2006-06-23

Mate y otros fluídos

Visto con alguna perspectiva, debe ser muy gracioso. Digo, la curva de mis caídas y rebotes. Si cierta gente de mi entorno fuera dada a tales especulaciones, ya tendría puesto el sambenito de drogadicto, variedad colombiana, y éste habría acumulado incontables manchas. No niego, por otra parte, que un factor importante en mis depresiones son los bajones del estado de mis finanzas, y eso es un rasgo típico. Tambien se me conoce como chica fácil, y tiendo a prostituírme, usando de las escasas habilidades que supe forjarme. En fin, que doy el tipo de la caricatura, hasta en mi elección de oficio, y si me oyeran hablar saltando de tema y enfatizando excesivamente, me harían entrar en los anales de la estereotipificación.

Siendo las cosas como son, y considerando aparte el crecimiento imparable de mi barba, el tipo al que tiendo es el del psicobolche matífero que tan pronto larga una disertación sobre contratos de servicio eléctrico con especificaciones de calidad, como critica a los productores argentinos de carne*, como se mete con la incipiente industria nuclear nacional**; que, en general, maniobra en la dirección de arreglar el mundo, o al menos proveer soluciones sin cargo; sin hacerse cargo, se entiende***.

Algún día deberé explayarme sobre el mate, coca del Litoral, y sustento del estudiante platense, anche del graduado: en mis trabajos con arquitectos degusté, creo, todas las yerbas del mercado, salvo las berretas: para ésas frecuentaba a los que laburaban en las obras, en lugar de pasearse por ellas.

Por ahora, solamente dejaré picando lo que motivó esta divagación, una reflexión que me viene sosteniendo desde hace poco menos de una década --el momento en que me encajó--, y que se me hizo presente con particular fuerza hace poco:

Was mich nicht umbringt, macht mich stärker.****

Ay, plantita, ¿cómo ibas a saber que tu veneno me iba a hacer tanto bien?*****


Nobleza obliga.

(*) De argentino tengo eso, la preocupación por el asado. (El vino es optativo, y el que opta no soy yo, sino mi hígado.)

(**) La saga continúa.

(***) Distíngase del político, que tampoco se hace cargo, pero sí cobra.

(****) Vulgarmente, "lo que no me mata, me hace más fuerte". El correlato inseparable vendría a ser "lo que se siente bien, me va a terminar matando". El ejemplo inmediato de esto último sería la autorreferencia******.

(*****) Al primer hippie que me venga a hablar de coevolución, o chorradas peores, lo voy a atar para que me escuche disertar sobre como funcionan esas cosas realmente.

(******) Quedaría realmente desagradable, aparte de ser innecesariamente gráfico para una metáfora, decir "me estoy matando a pajas". Pero sospecho que es un simple acto de justicia, aparte de codificar una predicción que se ve probable.

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