2006-03-29

Escuchado por ahi (XXXIX): Profundidad de recursión

--Teníamos una antología de Almafuerte. Yo estaba rompiéndome los cuernos con un programa que no quería andar, y ella me traía café, y me comentaba un epíteto, o me citaba dos versos, como dicen que hacía Borges. Según yo iba perdiendo la concentración, me fue desquiciando gentilmente con los Siete Sonetos Medicinales; al llegar al cuarto, nos alternábamos. Los vecinos se preguntarían si nos habíamos emborrachado. No sé quien leyo el último. Asi sé que estuve durmiento seis horas, y no una.

--El sueño es breve.

--Me es imposible alcanzar esa complejidad en las primeras fases REM. Sólo intoxicado, y no con un depresor ni con cafeína. De hecho, me da miedo pensar con qué.

--Es simple, también.

--Tiene un orden excesivo para mi incoherencia habitual. Creeme. Sé con qué bueyes aro. No sólo Roma no se levantó en un día; en esta azotea, tenés suerte si lográs hacer una hilada de ladrillos pareja antes de que fragüe toda la mezcla.

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