2006-02-19

Un ojo con cataratas

Veníamos de perder, en otra votación amañada, una oportunidad más de recuperar los restos a duras penas habitables de Buenos Aires. Nueva Posadas, aunque húmeda y pegajosa, vivía, progresaba y, para general sorpresa, j*día menos al resto del país que la antigua capital.

Pero nosotros éramos porteños, y el Consejo de Control Climático se podía ir a c*gar.

¿Que nos quedaba? Jugar a los turistas en Las Palmas. Pasado lo más espeso del verano, la Pequeña Mancha Blanca ya no era visible en absoluto; hubiera sido llovido sobre mojado, y agradecíamos en silencio al cronograma del CCC habérnoslo evitado.

--Hemos recorrido un largo camino, ¿eh?

--A mí con esas, no. Yo quiero volver al pago, y no encerrado en los bunkers con aire acondicionado del Centro Atómico, libre, suelto, me entendés.

Bunkers que, por cierto, estaban en las tierras altas.

--Eh, mente literal, calmate. Bastante es una década ya sin huracanes.

--¡Después de que nos hundimos! ¿Vos viste alguna ciudad europea hundirse?

--Media Europa está bajo los hielos. Y los huracanes no nos hundieron.

--No, ¡solamente hicieron m*erda lo que quedaba!

--Estás caliente, lo entiendo, pero concedé que algo se hizo. Nueva Posadas vive gracias a la Mancha. Por no hablar del Noroeste, de Paraguay, de Brasil...

--Se hizo poco, y tarde.

--Si hubiera sido por los Verdes, sería nada y nunca.

--A ésos hay que matarlos a todos.

--Acordate que bastantes murieron...

--¿Siempre el mismo psicobolche, eh? No los defiendas más: sabés que la mayoría rajaron de cada barco que hizo agua. Pero fijate, casi todos están aún en la Tierra. Acomodados, viviendo bien, hablando pestes...

--Nosotros también. Ponete de acuerdo. ¿Qué estás tratando de probar?

--Nada. Te puedo indicar, eso sí, que somos pobres y estamos aquerenciados.

Miró hacia el Sol. No; no el Sol, tan luego él. Miró hacia debajo del horizonte, y midió sus palabras cuidadosamente antes de cortarlas:

--Por algo no me puedo hacer a la idea de hacer una cosa semejante a ésta --y señaló en la dirección general del Sahara-- en Júpiter.

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