2006-02-16

Decíamos ayer

Varias razones me mantuvieron alejado de este humilde pasatiempo. Una buena razón es que mi teclado principal cortó su cordón, y ningun teclado muleto se ofreció, ni fue solicitado siquiera. (A $2 el post en máquina alquilada, prefiero beber moscato). Una razon excelente, que acabo de descubrir, es que me desacostumbré a la incomodidad extrema del sillón roto contra el que esta acorralada mi computadora. (No llamemos espacio de trabajo al rincón: ese eufemismo, como otros, me rechina por estos días). Una razón que suena a excusa es que no tengo inacciones forzadas que llenar garrapateando diálogos inverosímiles: por unos días, el colectivo que me llevaba a San Justo corrigió eso.

Por cierto, es oficial. La insuficiencia renal de la niña es crónica, y de origen desconocido. Diálisis tres veces por semana, si anda bien salteándose alguna, si anda excepcionalmente bien salteándose varias, pero siempre monitoreando las entradas y salidas, y vigilando la tensión arterial. Joderse. Hay cosas peores. Es joven, y se va a acostumbrar. Las alternativas no merecen un segundo de mi valioso tiempo.

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