2006-01-22

Yo no le canto a la luna

Me divierto muy barato contando las enormes diferencias que tengo (tenemos, en realidad, ya que no estoy solo) con los locos con que a veces me junto.

Cuando ellos [caminan] hacia el sol / para curar las heridas, nosotros pretendemos usar el Sol de ancla y para ahorrarnos de construir muchos reactores nucleares. Mientras ellos [miran] en las vias la luna, nosotros pretendemos hollarla, declararla el octavo continente de la Tierra, y excavar minas para nuestro desarrollo y quizas el de otros, y cuevas para presurizar con el aire que produzcamos.

Ellos estan enganchados a los horizontes de la pampa; nosotros contemplamos un horizonte mucho más grande del que solo vemos algunas piedras cubiertas de hielo; e insistimos en verlas mejor, y hasta en tocarlas.

Soledad Pastorutti se pregunta para qué vivir tan separados, si la tierra nos quiere juntar, insistiendo con que este mundo es uno, y parece intrigada porque sea tan redond[o]; nosotros ya estamos invirtiendo recursos en investigar esos problemas, y posibles (o no) soluciones.

Ya nadie se debe acordar de que Marilina Ross decia aunque no lo veamos, el sol siempre está. Nosotros no tenemos intención de dormirnos en los laureles, porque nadie lo tiene comprado.

Y después de todo, por mucho que sea la Luna la que parece pedir que nos apoyemos en ella para dar el primer paso fuera de la cuna, ¿qué significa ser un mundo?


Sí, no sé un c*rajo de música, y es muy poco lo que podré hacer en los próximos años para remediarlo. That's just your luck, supongo.

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