2006-01-02

Una larga despedida (XXVII): Caídos en combate (algunos no terminan de caer)

--¿Che, que pasó entre nosotros?

--Me imagino que venís preparado para una explicación larga, si hacés esa pregunta. O sea, que realmente te interesa lo que tenga que decir al respecto.

--No sé, creo que sí.

-¿La incertidumbre viene porque ya no sabés que esperar?

--No des tantas vueltas.

--Sus deseos... A ver, ponele que tenías una chica que te limpiaba, y te mandaba la mugre abajo de la alfombra. Por equis razón no te enterás, contratás a otra, y un buen día volvés y la encontrás en medio de toda la mugre, la nueva y la vieja. ¿La recriminás?

--Le pido una explicación.

--¿Considerás que la mina pueda quedar tan cortada, que su explicación no te satisfaga? ¿Que te suene a falsa, a inventada? ¿Que nunca te llegues a enterar que pasó?

--"Nunca", no sé. Que me caliente, la eche, y despues la tenga que llamar para pedirle disculpas...

--Bien. Excelente. Pensá sobre eso. Eso es todo. Buenas noches.

--¡Che, esperá! ¿Cómo me vas a dejar así?

--Los dos sabemos que es grato joder con la cabeza de uno que no va a entender nunca. Pero yo creo que vos tenés esperanza todavía, entonces así es como te tengo que dejar. Chau.

--Bueno... no sé, hasta más ver.

--Hasta ver qué tanto más bajo podemos caer.


En realidad, soy absolutamente capaz de hundir una amistad por un quítame allá esas pajas retórico.

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