2005-10-22

Un jardín primitivo, y poco más

Los fenómenos cíclicos son una perturbación insospechadamente intensa para algunas víctimas del sindrome de déficit de atención, como lo es este servidor. (Con los cambios de iluminación, o de música, o de compañías todavía puedo lidiar mejor que ciertos loquitos). Cada vez que hay elecciones, la creciente desaparición de los frentes de ciertas casas detrás de múltiples capas de afiches me vuelve a la primera adolescencia, en la que anotaba mentalmente el mapa de mi ciudad con inconfesables marcas: "zona roja", "yire homosex*al", "bebidas alcohólicas", "olor a porro", "libros", "baño público", "teatro independiente", "obra suspendida"... y "casa abandonada".

Es una pena que el daemon siga corriendo y sumando entradas a su registro. Ya no uso más que bibliotecas y baños, los segundos preferentemente acompañados de café. Son los años, me digo, y sigo marchando, aunque las ampollas me estén matando.

Lo que no me mata, me hace más fuerte, decía Tío Fritz. Puede fallar, decía Tu Sam, y por cierto que falla: hay excesos que lo acercan a uno más a la eutanasia que al podio, o al usuaricidio (siquiera simbolico: digamos, confinarlo en una habitación acolchada) antes que a la empatía universal. (Por cierto que celebrar, como el fin de semana pasado debimos, una reunión de BOFHs allende el Salado para que los jóvenes tengan donde aprender sus rudimentos de Internet trae a la memoria tiernos recuerdos de la Santa Inquisición. El problema de actitud lo tengo yo, aclaro, y no la sacrificada responsable de dicho templo del saber).

(¿Serán también cíclicas las congregaciones informales y clandestinas de mi antiguo y castigado gremio?)

Debiera limitarme a cultivar mi jardín, ¿no, Borges?

(La gran pena es que no creo que nada ni nadie se salve de ese modo.)

2005-10-14

Cuatro patas bueno, dos patas malo

Todas las costumbres del hombre son malas (George Orwell, Rebelión en la granja)

En presencia de ciertas personas, que han sufrido un profundo lavado de cerebro ambientalista (¿o era lavado de imagen?), uno no puede decir defensas sin que lo acusen de milico o tecnoidólatra que quiere agarrarse más de lo que Madre Natura le da. Salvo que esté hablando de un sistema inmune biólogico (sí; los intelectuales también estan mal vistos... hay que "abrir la mente"; cuidado, que no se te caiga el cerebro.)

Ya saben, muchach@s, relájense y gocen. Gocen las enfermedades, el hambre, los largos viajes a pie o a caballo (¡los salteadores de caminos!), la mugre, la oscuridad, la ignorancia... Si son buenos, Mami o Papi los van a premiar. Con un rayo que les parta la crisma, por... humanos. La razón no es más que soberbia. La civilización es actuar esa soberbia, y eso un pecado tradicional.

Cierro con una que me recuerda mucho la de la mina estrangulada con su ropa interior:

Si te tenés que defender, algo malo habrás hecho. En este mundo hay justicia.


  • El más elemental respeto me impide citar literalmente la versión de mi mujer del meme, y convertir este post en uno más de la serie Una larga despedida. Después de todo, si no creyera que se curó, siquiera sintomáticamente, de esa infección, la mataría yo, para que no sufra más.
  • Sí, a mi también me parece desviadísimo el tiro de "comunismo" en la página de Orwell Today, pero la cita y los links son ilustrativos.

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2005-10-13

Escuchado por ahi (VII): Lucidez

Mis costumbres son un compendio práctico de todos los métodos que han sido inventados para mellarle el filo a la lucidez.

Esta perla de odio por la condición humana, claro, debió surgir de algo más que un absoluto embotamiento, ya en el lugar y momento en que la escuché, ya cuando fue acuñada y puesta por escrito para pegar en el espejo del baño (me lo imagino practicándola durante el afeitado).

Rezuma orgullo, ¿no? Lo que no se nota es la nostalgia, que los testigos allí reunidos leímos en el tono de voz, y deducíamos de las circunstancias vitales del viejo vicioso. Aparte de los excesos que imaginarán, tenía la mala costumbre de autohipnotizarse observando las llamas de un hogar que el mismo habia construído. Mi sospecha personal es que, cuando perfeccione los métodos más tradicionales --o compre el tocadiscos a cuerda-- se hará desconectar la luz eléctrica, como ya hizo con el gas: su deterioro neurológico le está haciendo volver a través de las edades de la humanidad a la caverna primordial, y dentro de poco no la visión del fuego, sino su mero recuerdo, le bastará para llegar al nirvana.

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2005-10-12

Una larga despedida (X): Ley de Clarke

Corolario de Benford a la Tercera Ley de Clarke:
Cualquier tecnología distinguible de la magia es insuficientemente avanzada.

--Máquinas.

El tono era final: de condena, sin necesidad de agregar nada. Me levanté rumbo al baño. El mate siempre me afloja los intestinos.

Por lo menos no tiene la mirada lúbrica del otro dia. ¿Por qué, por qué me toca estar encerrado con esta mina y no con vos?

Diez trozos de papel higiénico demasiado fino después, salgo decidido a salvar la situacion como se pueda. De cualquier modo será una larga noche, y no tengo voluntad de irme más emperrado de lo que vine.

--Che, yo estoy cansado de mate. Salgamos a comprar un vino.

Fácil, fue tan fácil como hubiera sido con vos. Pero demasiado distinto: una parodia. Me incita a violencia.

No sé si lo que le funciona es la hipocresía o el alcoholismo, pero lo cierto es que no tenemos nuestro siguiente entredicho sino hasta la mitad de la botella. Pelea de borrachos, me consuelo, joderse: se acabará sin que la terminemos.

--La loca tiene cáncer porque se lo buscó.

No, no tenés derecho a estar de acuerdo con ella. Ella es un ángel y vos sos el último demonio... Sacudo la cabeza, y retruco:

--Mirá, a mí me han dicho de buena fuente que la herida energética se la puede haber causado un problema conmigo.

Toujours de l'audace. La hijaputez es el mejor antibiótico. A la mierda, por lo menos me llevo bajo el poncho la buena acción del día...

Inevitablemente, como evito demostrar preocupación o remordimiento, tenemos una escalada de gritos y recriminaciones. No puede ser peor que el otro dia, cuando me hice llamar abortero.

Dispuesto a llevar la crisis a su apogeo, me tiro el viejo y nunca bien ponderado farol del doctor McCoy: ya ubicados en esta situación de mierda, el cuerpo infestado de células cancerosas circulantes, le explico lo que otros y yo consideramos medios idóneos para asegurarnos que llegue a ver crecer a nuestras hijas: un ejército de mecanismos microscópicos que las busquen y las cacen.

Extrañamente, cuantos más detalles apilo sobre sus fundamentos y su modo de operacion, más simpáticos le caen. Me pregunto qué habrá alucinado en mis descripciones. El microcosmos puede ser intelectualmente tan peligroso como el espacio exterior, o el abismo del tiempo geológico...

Como una vez con un ex-amigo, despues de habernos encontrado, inesperadamente, en los extremos del nuestros respectivos sistemas de creencias, nos separamos en paz. Quién sabe, si llega el mal día en que ella sea dolorosamente mortal y yo un dios menor, tal vez me corresponda llevármela a las Ciudades Inmateriales, como a una mascota.

Corolario de Florence Ambrose a la Tercera Ley de Clarke:
Cualquier tecnología, no importa que tan primitiva, es mágica para los que no la entienden.

Sospecho que hay momentos en los que es mejor así.

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Una larga despedida (IX): "Doctora, tuve un sueño..."

Salgo a comprar. A poco de caminar por la calle, advierto que el cineasta berreta con el que convivo en mi azotea mandó poner el filtro color "futuro", el que sería de algún tono de azul si estuviéramos filmando El fin de la Eternidad, pero acá está representado por un matiz fuera de la banda visible. En efecto, hay más torres y locales comerciales que los que recordaba, y menos vegetación. Menos árboles, ante todo: por alguna razón, la gente los odia.

Ya entendí que no habrá violencia explícita. Fuera de cámara, sobreentendida, puede ser, pero no por donde pase yo.

Llego a un almacén de barrio, de los que se arman en garages. El que lo atiende no puede ser un empleado, sino el dueño: mediana edad, canas, boina, overol y camisa. Demora en advertirme, y en ese intervalo recorro con la vista las estanterias: whisky, ginebra, caña, un blanco torrontés, un tinto syrah, agua mineral, jugo de pomelo...

Je, no puede ser, me digo, y empiezo con otra estantería: yerba, té verde, té fermentado, café... todo en las marcas que siempre he preferido. Té de ginseng!

Sigo sin convencerme. El dueño, el demonio, o quien sea, sigue sin levantar la vista de su libreta. Es un anacronismo encarnado: aquí, ahora, debiera haber sido una chica joven o algún oriental secote.

El rincón de limpieza no me alivia: no hay un solo detergente o desinfectante perfumado, de los que aborrezco, pero si jabón blanco, acaroína, lavandina, alcohol, vinagre... El lugar entero podría ser el galpón de mi casa.

Llegado el momento en que el pseudoalmacenero deja de anotar, chequear o hacer tiempo, tengo miedo. Me mira:

¿En que lo puedo ayudar?

Tengo una fracción de segundo para evitar que suceda algo terrible. Apuesto a mi visión periférica:

Jefe, ¿tiene carbón?

No, mire, justamente... ¿por que no se fija allá abajo?

En efecto, donde él no lo puede ver, pero yo sí, hay una bolsa de red de la que sobresalen fragmentos negro-azulados.

No, sabe que no... en fin, otra vez será... buenas tardes. Empiezo a salir, con cuidado de no tropezar, y ya tomando el ritmo de una marcha, que se vuelva trote...

No se vaya, que me han dejado un mensaje para usted...

... que sea una carrera desesperada, por favor.

Me despierto.


--No querés que alguien te conozca tan bien. Especialmente si vos no lo conocés a él.

--Los seres de su clase nunca son transparentes.

--Los de la mía tampoco...

--Es distinto. El amor...

--Peor, mucho peor.


Tenías razón. Tiempo perdido, errores, enemigos. La verdad no ofende, lo que no tiene es remedio.

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2005-10-04

Escuchado por ahi (VI)

Le podés sacar todo el armamento, y volar.

Le voy a tener que dar la razón a un buen amigo, laburante de lo fantástico: los mundos construídos empiezan a acumular esos rasgos que convencen a la gente de mudar sus vidas a ellos. Y en algun momento, claro, la emigracion, el éxodo (o íntrodo) llamara la atención de las autoridades relevantes, y de quienes se consideren a sí mismos autoridades. Incluyendo probablemente a este pobre tipo. Esto último nos proveerá de alguna diversión entre una densa lluvia de estupidez peligrosa.


Nota para puristas: tengo perfectamente presente que en Lineage no hay dragones armados, y tampoco aviones de combate. En este weblog se mezcla sin criterio, se reparte al tuntún, y se toma sin preguntar.

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2005-10-01

Actitudes frente a un placard

  • Pasar de largo
  • Prenderle un cartel de advertencia
  • Tocar a ver si te abren
  • ... y meterte
  • Abrir la puerta sin preguntar
  • ... con testigos
  • ... con testigos provistos de combustible y antorchas

Dejo como ejercicio para los lectores la clasificacion de lo que le han hecho al/la autor/a (sigue sin ser asunto mío, y más que antes) de Flogging the Simian (no se gasten en seguir el link; ni los archivos son accesibles; solo las copias en la cache de Google quedan como recuerdo).

A menos que gente de buena voluntad le haga un aguante inesperado, la espera sera larga, y lo parecera mas aun.


Aclaro que, si bien considero que la privacidad no tiene futuro --y que la maxima aspiracion realista, respecto de la informacion personal, es que su acceso no sea limitado a unos pocos privilegiados--, entiendo que mientras haya multitudes de idiotas que se hagan eco de los juicios condenatorios que puedan emitir unos pocos hijos de puta, hay que pasar desapercibidos, y quien llame la atencion sobre vos esta con los hijos de puta. Tambien tengo por cierto que una vez que te jodieron, la manera de limitar el da#o no puede ser otra que aparecer hasta en la sopa haciendo sonar tu campana. Si te van a linchar, que sea por lo que dijiste o hiciste, desde tu ángulo, y por tus motivos, no por el ejército de fantasmas que te hayan enchufado.