2005-12-11

Escuchado por ahi (XIV): Una que sueña con un mosquito que sueña, ad nauseam

--Soñé.

--Lo raro sería que no lo hubieras hecho.

--Pero sé que soñé.

--Es casi como saber que salió el sol. No es precisamente una proeza de fe. Tampoco es una inducción heroica.

--También sé qué soñé.

--Yo también a veces piso m*erda de perro, y da por seguro que si los humanos tuviéramos un léxico para los olores, podría describírtela con lujo de detalles. Lo que es más, podríamos identificar al animal...

--Te lo voy a contar.

--Espero que sea más excitante que la firma de un sarnoso.

--La sarna se cura. Pero la enfermedad que te transmitía este mosquito no.

--¿Soñaste con un mosquito? ¿Qué, filmaste un documental? ¿Los Cazadores de Microbios?

Recién entonces tuvo una respuesta digna de un ser humano.

--Ni loca, ni dormida. A ver si aparece un heredero del viejo, me hace juicio y me hace una lobotomía para recuperar su propiedad intelectual.

--Pena, el frasco de formol se vería divertido en la bóveda.

Lo bueno viene en frasco chico.

--Me había picado un mosquito, y yo lo había atrapado con un vaso dado vuelta.

--Y lo usabas para probar el agua del mate.

--No, era un mosquito raro, y yo tenía miedo de que transmitiera alguna enfermedad.

--Un poco tarde para preocuparse, ¿no?

--Vos traías un libro grande...

--Un atlas entomológico. No tengo uno, por desgracia.

--En el sueño sí tenías, y encontrabas el mosquito, y era uno que llevaba una enfermedad incurable, y vos te enojabas.

--"¡Me vas a matar de un disgusto vos a mí!"

--Así, pero serio. Y yo te decía que si pretendías que le preguntara la especie al mosquito antes de dejarlo que me picara.

--Pregunta retórica, que va con respuesta de sentido común.

--Ya sé, pero dejame terminar. No estábamos jugando a piedra, papel y tijera. Ahí me di cuenta que era un sueño, porque sentí cosas adentro de mi cabeza moverse cuando buscaba la palabra especie. Aunque muchas alternativas no tiene, ¿no? No sé, duendes, engranajes, selectores paso a paso, algo salió a cazar la palabra, y volvió con la palabra y con el cuento.

--Realización de deseos.

--¿Eh?

--Conócete a tí mismo.

--...

--¿No te dio miedo, no?

--Estaba abombada por lo del mosquito.

--¿Porque te ibas a morir?

--Sí, toda desfigurada.

--¿El libro era una enciclopedia de bichos, en serio, o un popurrí de horrores ilustrados?

(El clásico Pobrecito, eso pasa en África).

--No sé, capaz que a los enfermos los había visto en televisión.

--Te oís pensar, oís funcionar tu órgano del lenguaje, ¿y en la enfermedad y la muerte pensas?

--¿Qué hago oyéndome pensar, como decís vos, si estoy sufriendo como un animal?

Adicta te hacés, nena.

--OK. Tampoco con mi viejo funcionó.

--¿Qué?

--Nada.

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