2005-12-26

Escuchado por ahí (XVI): De mecha corta, y sin embargo

Su movimiento entre la gente se distinguía por un paso impaciente y por la predilección hacia los rodeos muy cerrados, en forma de gancho, sólo en torno a los obstáculos fijos.

Ya me había hecho a su costumbre, a medias esperando que un buen día se tragara un tacho de basura y lo cubriera de improperios, y llego el día en que hablamos de cuerpos, movimiento, danza --la de otros, claro--, y compartí mis observaciones. No tardó en comentar:

--Si me doy con un poste en la frente, ¿qué le voy a decir? Él no se movió. Pero si choco a alguien, lo tengo que matar*.

Desatendiendo de inmediato la segunda observación, como es de práctica entre misántropos, pensé en voz alta:

--Me pregunto cuál es la definición emocional de eso.

--Es lo más cerca que puedo llegar del amor.


(*) Me figuro que esto es aplicable sea o no ermitaño el colisionante.

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