2005-11-10

¿Quien se murió y te hizo imprescindible?

No dejo de considerar que el weblog de Hernan Casciari es digno de un prejuicio ("alguna vez fue rendidor"), más que de un seguimiento consistente ("no me atrevo a descuidarlo"). Lo que a veces me sorprende es a qué extremos llega su, digamos, rendimiento.

Un post del 31 de octubre genero 249 comentarios hasta ayer, incluyendo algunas decenas de repudios y promesas de no volver nunca más, y por supuesto adhesiones y las infaltables preguntas al gurú ("¿es así esto, don Hernán? ¿Cómo debo pensar?"). Ahora, esto último no es novedad, pero ¿qué atrajo tantas moscas?

Un penetrante olor a m*erda, por supuesto:

Hay únicamente dos clases de oficios en el mundo: los que ya existían cuando éramos inocentes, y los que no. En un mundo inocente habría payasos, p*tas, ebanistas, dibujantes y panaderos. Y no habría (por innecesarios) ni policías, ni abogados, ni árbitros de fútbol, ni políticos populistas. Aquéllos oficios, los nobles, están ligados a nuestras necesidades básicas; éstos, en cambio, surgieron por culpa de la degeneración, de la trampa y del caos. Los impuros son oficios que están aquí no desde siempre, sino desde que el mundo es una m*erda.

Bueno, ¿saben qué? Estoy de acuerdo. Lo que es más, mi acuerdo precede en años a la escritura del dicho rant.

Verán, mi ex-oficio, en mi inmodesta y trabajosamente formada opinión, cae en la categoria maligna de esa clasificación. Para que no quede oscurecido por las referencias:

Los informáticos estamos de más.

En particular puedo decir, sin ningún autoaborrecimiento patológico, que cada vez que he cobrado por ver una PC, he estafado. No importa si la máquina pasó de no funcionar a hacerlo, ni si el usuario estaba cometiendo un error estúpido y le enseñé a evitarlo. ¿Por qué no se pueden bancar solos? ¿Por qué no los instruí para que fueran autosuficientes, independientes, útiles a la sociedad? Y no, tampoco vale listar los casos en que aprendieron. ¿Por qué nos enquistamos como un mal necesario en el seno de esta sociedad, cuando podría haber sido de otro modo?

¿De qué otro modo? No lo sé con precisión: no soy Marvin Minsky, ni Guido van Rossum, y aún si me les comparara, ellos tampoco lo lograron. Pero sé que el mundo donde los que apreciamos las máquinas no nos tenemos que prostituir, y los que las usan no necesitan sacerdotes ni chamanes, es un mundo que está al alcance de la mano, como ese otro mundo en que nadie pasa hambre. A small matter of social engineering.

Vayan mis gracias, don Hernán, por ahorrarme tantas palabras de este post.

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2 Comments:

Blogger Grismar said...

Podés devolverle el favor a Obi Wan Casciari, creo que anda buscando a alguien que le vea la PC.

11/11/05 04:53  
Blogger Peste said...

Que me perdone el sensei, pero no podria ofrecerme _nada_ que me haga salir de mi cueva. Colgue el teclado, colgue el disco de Windows [en realidad, la decena de discos], y para estos casos internacionales, colgue el VNC, el Remote Assistance, y el SSH. No me colgue yo porque todavia tengo esperanzas de reconvertirme.

11/11/05 15:16  

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