2005-11-09

Escuchado por ahi (XII): L'ospite è come il pesce

Aún no habituado a la naturaleza colgante de mis anfitriones, a las ocho horas de mi arribo, y habiendo virado todos los presentes hacia algún u otro matiz del verde, declaré:

Imaginate lo que costaria esto, desayuno, almuerzo, merienda y charla, si se ofreciera como experiencia exótica a los turistas extranjeros. "Comparta un día en la vida de una familia tipo argentina, ambos adultos desocupados y adictos a la cafeína, con hija, perro y ciclomotor, en una morada humilde pero digna, enclavada en una villa miseria..." Bah, cuando vean las casas de tus vecinos se van a sentir estafados... "en uno de los nuevos barrios pobres de la era menemista". Imagínense, no más, la plata que se puede hacer, con lo barata que es la mano de obra acá. Se podrían levantar falsas villas miserias, como proyectos de desarrollo comunitario, incluso. No me van a decir que no es mucho más decente que comerse a los hijos de los pobres.

Resultó que no habían leído a Swift, y tuve que resumirles la Modesta Proposición. Fue la explicación de un chiste, un trámite innecesario. A los tantos años enganche una edición barata, y se los compré, contando con que el olvido les diera ocasión de disfrutarlo.

Me felicito de no haber sido más convincente: en los años subsiguientes, mes tras mes, mi turismo sociocultural por esos lares me hubiera generado una deuda con cinco ceros... en euros.

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