2005-11-17

De eso no se habla

Cuando me cansé de escucharlo, de oír el mismo delirio repetido, de que el espacio, y el mar --el tipo no vio una ola en su vida--, y las migraciones, y que lo que las sondas habían encontrado --fiambres, o mas bien momias, y eso las sondas que entraron a la fuerza, que fueron dos y a los que dieron los comandos los lincharon--, escuchá bien, lo que habían encontrado era más bello que todo un mundo industrializado, y que seguramente algún viejo astrogador se debía haber copiado a las computadoras de navegación --pavadas, las únicas emisiones parásitas eran de los circuitos de control de las antorchas--, ahí lo corté y traté de enderezarlo:

--Yo manejo esta nave como hacían los que manejaban los trenes, en la Tierra, ¿sabés lo que era un tren?, ah. Arranco, paro, llamo a ver por dónde me mandan, repito mientras me dura el turno. La única diferencia es que no tengo vías, tengo órbitas, pero me las calcula la computadora, asi que me c*go en la diferencia. Y estos tipos, hasta que se murieron, o se mataron, también cada tanto le pedirian a sus máquinas "llevame para allá" o "desviémonos de ahí". El espacio es la misma m*erda que todo lo otro que conocíamos, no más que uno se siente --se siente, ¿eh?-- menos apretado. Y ahora esos tipos no sienten nada, porque no están, y sus macanudas antorchas siguen acelerando y cayendo, como piedras, y no es una magnífica flota, no es un desfile funerario, son soretes que se lleva la corriente. La muerte es la misma, en el espacio, o en un pozo, o en la mismísima vieja Tierra, que ahora es una gran tumba. Es una m*erda. ¿Por qué me mirás así?

--De la Tierra no se habla.

El sopapo que le quise dar... Pero, ¿para qué hablar de lo que quise hacer, si ahora ya ni soñarlo puedo? Me callé, a los tantos meses volvimos, como no tenía más ganas de llevar p*ndejos p*lotudos y faloperos entregué la licencia y me borré del club, acá me ves. Hago lo mismo, pero los caños los manejan otros, y los que quieren salir, salen. A la final, si uno quiere salir en una lata, mejor ser el cerebro, no más, y electrónico, no esa pulpa que se hace m*erda de nada, ¿no?

Los gustos hay que dárselos en vida, pibe. Yo me quedé pensando en esa piña.


Reedición 2005.12.01: algunos links apropiados.

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