2005-11-17

Algún día todo esto será tuyo (I): Lista negra

Corrió para alcanzarme cuando me estaba subiendo a la bicicleta.

--Che, negro...

--Sí, decime.

--No, que después yo hablo con el Hijo del Dueño para arreglar lo de tu pago.

--No te hagas problema, yo vine a ayudarte a vos.

--Bueno, pero igual después arreglamos.

--No problem.

Pasaron los días, corrieron cigarrillos, cerveza y visitas al mismo cyber. No se volvió a hablar de plata. Hasta que al pobre pibe el grano le reventó:

--Negro, mirá, no hubo caso con el HDD.

--Ah, mirá.

--Te quiero pedir una disculpa, pero se hizo bien el b*ludo.

--Perdé cuidado que algo me dijo que iba a ser así.

Con las miradas nos entendimos.

--Debut y despedida, te imaginás.

--Perdoname, yo no sabía que iba a portarse tan como el hijo...

--Sssh, vos no tenés nada que ver, yo vine a darte una mano porque si no tenían que bajar la cortina y vos esta plata la precisás, y de todos modos vos sabés que siempre meter una nueva entrada en una lista negra a alguien le cuesta plata. O, por lo menos, puteadas. Ahora vendré, tomaremos mate, y que se venga todo abajo. O no, si te animás a arremangarte...

Nos miramos otra vez, y le brillaban los ojos.

--Entiendo. Bueno, ésto, te imaginarás, en unos meses esta cerrando.

Todo esto no sería ni un chiste. Lo divertido es que, desde hace una o dos semanas, las máquinas están en venta, a un valor apenas por debajo de lo que costaron cuando el cyberbulo abrió... y después de haber sido taxi.

Buena suerte, muchachos... nos vemos, algun día nos veremos. En un remisse, vos adelante y yo atrás.


P.S.: Mi amigo rajó del barco, claro, cuando se empezó a anegar ominosamente la bodega. Cajero que huye...

Labels:

0 Comments:

Post a Comment

<< Home