2005-10-12

Una larga despedida (X): Ley de Clarke

Corolario de Benford a la Tercera Ley de Clarke:
Cualquier tecnología distinguible de la magia es insuficientemente avanzada.

--Máquinas.

El tono era final: de condena, sin necesidad de agregar nada. Me levanté rumbo al baño. El mate siempre me afloja los intestinos.

Por lo menos no tiene la mirada lúbrica del otro dia. ¿Por qué, por qué me toca estar encerrado con esta mina y no con vos?

Diez trozos de papel higiénico demasiado fino después, salgo decidido a salvar la situacion como se pueda. De cualquier modo será una larga noche, y no tengo voluntad de irme más emperrado de lo que vine.

--Che, yo estoy cansado de mate. Salgamos a comprar un vino.

Fácil, fue tan fácil como hubiera sido con vos. Pero demasiado distinto: una parodia. Me incita a violencia.

No sé si lo que le funciona es la hipocresía o el alcoholismo, pero lo cierto es que no tenemos nuestro siguiente entredicho sino hasta la mitad de la botella. Pelea de borrachos, me consuelo, joderse: se acabará sin que la terminemos.

--La loca tiene cáncer porque se lo buscó.

No, no tenés derecho a estar de acuerdo con ella. Ella es un ángel y vos sos el último demonio... Sacudo la cabeza, y retruco:

--Mirá, a mí me han dicho de buena fuente que la herida energética se la puede haber causado un problema conmigo.

Toujours de l'audace. La hijaputez es el mejor antibiótico. A la mierda, por lo menos me llevo bajo el poncho la buena acción del día...

Inevitablemente, como evito demostrar preocupación o remordimiento, tenemos una escalada de gritos y recriminaciones. No puede ser peor que el otro dia, cuando me hice llamar abortero.

Dispuesto a llevar la crisis a su apogeo, me tiro el viejo y nunca bien ponderado farol del doctor McCoy: ya ubicados en esta situación de mierda, el cuerpo infestado de células cancerosas circulantes, le explico lo que otros y yo consideramos medios idóneos para asegurarnos que llegue a ver crecer a nuestras hijas: un ejército de mecanismos microscópicos que las busquen y las cacen.

Extrañamente, cuantos más detalles apilo sobre sus fundamentos y su modo de operacion, más simpáticos le caen. Me pregunto qué habrá alucinado en mis descripciones. El microcosmos puede ser intelectualmente tan peligroso como el espacio exterior, o el abismo del tiempo geológico...

Como una vez con un ex-amigo, despues de habernos encontrado, inesperadamente, en los extremos del nuestros respectivos sistemas de creencias, nos separamos en paz. Quién sabe, si llega el mal día en que ella sea dolorosamente mortal y yo un dios menor, tal vez me corresponda llevármela a las Ciudades Inmateriales, como a una mascota.

Corolario de Florence Ambrose a la Tercera Ley de Clarke:
Cualquier tecnología, no importa que tan primitiva, es mágica para los que no la entienden.

Sospecho que hay momentos en los que es mejor así.

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2 Comments:

Blogger Jack Celliers said...

No entiendo un carajo.

Y como no vengo en busca de explicaciones (arruinarían el efecto poético conviertiendo todo en algo prosaico y anecdótico) supongo que tampoco sé a qué vengo.

Eso del cancer, las células cancerosas, la "herida energética" (??) (aunque como explicación del cáncer la he oído y/o elucubrado más de una vez)... Las alusiones científicas y las muy lúcidas citas entre fragmentos poco claros dan la impresión de un tester lógico al borde de un abismo.

Deberías hacer una película. Sería fantástica y fracasaría.

12/10/05 18:43  
Blogger Peste said...

Tiendo a descreer de que las explicaciones arruinen los efectos esteticos, a menos que estos sean espurios.

El intento no es mas que el de mostrar dos maneras diversas e incompatibles de oponerse a la vision del mundo oficialmente sancionada, y unirlas a traves de la misantropia de un personaje y el exceso de compasion del otro.

Mucho me temo que el lenguaje cinematografico me exceda, aunque lo parodie para narrar sue#os (como el del post anterior).

Por cierto, lo felicito por su weblog.

13/10/05 00:42  

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