2008-08-25

Una larga despedida (XLVI): Autre

Hace casi tres años, como no tenía mejor cosa en que pensar, citaba y comentaba en este tenor:


Si tan sólo fuera factible vivir todo el tiempo con un par de tragos encima. Es todo tanto más lindo. Y gracioso y soportable y caliente.

(en Naughty Bits, por la casi ex-weblogger Lola Copacabana. Dime a quien citas...)

¿Lindo? Resbaloso, más bien, que no siempre significa lo mismo.

Salvo mezclas hepaticidas, la vida en un frasco se me antojaría, a poco de andar tropezar, tan infernal que la tórrida frontera se me borraría, y no tardaría en condimentar los tragos con algun barbitúrico, o en salir a parar un colectivo con el pecho, no con una seña.

Es sólo la menor parte de lo que encuentro, cuando salgo a mirar, las diversas manifestaciones de la vela con la que cierto fumado encontraba polvo cósmico y perdía extraterrestres entre vaya a saber cuántos billones y billones de estrellas. Lo abrumadoramente mayoritario es lo otro, la experiencia vital que va en angulo recto a la mía: las otras maneras de ser humano, en fin, las razones por las que un mundo al que le sangra el c*lo, o que intenta huir de sí mismo poniéndose colorado, febril, ciego, seco y loco, o que se mutila para olvidar me sigue resultando extrañamente vivible.

Quizas la fusion mental no sea un buena idea, despues de todo.


No hay vuelta que darle, soy un narcisista resentido de m*erda. Cuanto más hago sangrar, tanto así parece mejorar mi circulación. Vea, si cura (buena suerte...) al sociópata, no es el caso de sorprenderse si resulta que se lo envía a una tumba prematura.


Greg Egan, Closer: hay una traducción que no me satisface en un fanzine chileno. A vuestro riesgo.

Labels:

0 Comments:

Post a Comment

<< Home